Pentecostés Dominicano

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Queridos amigos de nuestra Familia Dominicana de Colombia. El pasado domingo 26 de mayo celebrábamos a Jesús como Buen Pastor.

Pentecostés Dominicano: El Espiritu que Envía a los Jóvenes
“Recibirán la fuerza del Espíritu…” (Hch 1, 8)

Por: fr. Juan Francisco CORREA HIGUERA, O.P.
Promotor Provincial para las Hermanas de Vida Apostólica, los laicos, MJD y DVI.

Junto a esa celebración veíamos en el libro de los Hechos de los Apóstoles la secuencia en la que Pablo, Bernabé y algunos otros compañeros emprendían su tarea de pastores, luego de haberse configurado previamente como discípulos. Ahí yace la verdad de la dinámica de nuestra fe cristiana: no seremos nunca luces, sal, pastores (en sentido subordinado al Buen Pastor, evidentemente), si no somos primero discípulos arriesgados, fieles y efectivos, como Pablo y Bernabé, según el relato de san Lucas sobre estos apóstoles. Ahora bien, arriesgándonos un poco más en esta dinámica en la que el discipulado ocupa un primerísimo lugar de la experiencia cristiana, es necesario que valoremos enfáticamente la necesidad del 'encuentro', por lo cual podríamos afirmar que todo discípulo se hace tal en la medida en que encuentra a alguien, a Jesús, que como lo señala Hch. 1, 11, no hay que contemplarlo en el cielo, sino presente en la tierra, tan humano y tan cercano como aquellos que están a nuestro lado.

En este orden de ideas, al reflexionar en esta jornada sobre la infusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia, es necesario comprender nuestra experiencia cristiana como un encuentro de amigos: de los hermanos que se 'conocen' y se pueden llegar a 'amar' (Cfr. Jn. 1,10), que solamente sobre una buena amistad con Jesús y con los demás podrán configurarse como discípulos, para luego buscar también ser pastores que puedan ofrecer luces a tantas situaciones de oscuridad y desorientación como las que vivimos en el hoy de nuestras comunidades.

La presente guía ofrece unas líneas fundamentales para la vivencia del Pentecostés en las comunidades laicales de nuestra orden, y puede ser llevada a cabo, con versatilidad, ya en una vigilia, ya en una jornada especial durante una mañana o una tarde. Ahora bien, se ofrecen algunas dinámicas y orientaciones, las cuales no excluyen que los animadores de cada comunidad puedan tener la libertad de agregar otras tantas como consideren necesarias, o modificar las ofrecidas, atendiendo a criterios de practicidad y sentido. Lo más importante es que el componente que exige un compromiso práctico de cada don del Espíritu, pueda en verdad materializarse en los apostolados de nuestras comunidades, en orden a que nuestras obras en verdad den razón de nuestra fe (Cfr. St. 2, 17-18).

Objetivo: Conocer y reflexionar cómo el Espíritu Santo se manifiesta en nuestra vida de jóvenes dominicos.

Agenda del encuentro:

1. PRIMER MOMENTO: Narrando las experiencias personales y grupales (20 min.)

 • Motivación.

 • Canto al Espíritu Santo (se puede usar una canción con vídeo) y/o diapositivas. Se sugiere: canción "Invocación al Espíritu Santo"Consultar letra. 

 • Rompehielos (a elección).

2. SEGUNDO MOMENTO: Dejándonos iluminar desde la Palabra de Dios. (20’)

 • Frase bíblica: “Recibirán el Espíritu…” (Hch 1, 8)

 • Texto bíblico: Leemos Hch 1, 6- 11.

3. TERCER MOMENTO: Estudiando y meditando el texto. (25’)

Se sugiere que el coordinador de la actividad haga esta reflexión de manera espontánea. Lo ideal es que también la adapte a su contexto y que se pueda hacer la profundización de cada don a partir de alguna dinámica que sugiera el coordinador del a actividad:

 • El Espíritu, estando presente en los jóvenes, es quien les impulsa en el caminar hacia el horizonte, les permite descubrir a Cristo como camino, verdad y vida, les anima y conduce en su vocación de discípulos misioneros, les hace constructores del Reinado de Dios. Él es y está en la energía de los jóvenes, en su pasión por la vida, su alegría en la amistad fraterna, en su búsqueda y construcción del bien y la verdad. En las juventudes el Espíritu se manifiesta de manera particular.

 • El Espíritu en los Jóvenes: Él está presente en la juventud y siembra en ellas las semillas de la alegría, de la esperanza y de la transformación. Podemos decir que el Espíritu Santo, se apropia de los y las jóvenes de tal manera, dando a cada uno, un solo corazón y un nuevo espíritu. El Espíritu es novedad, es juventud.

 • Los NUEVOS DONES que el Espíritu Santo da a la Juventud:

  i. La audacia: Nos hace capaces de asumir tareas sin temor a las dificultades, superar las tentaciones de caer en la apatía y el desánimo frente a lo que aparece como imposible de cambiar y los lleva poner su confianza en Dios y dejarse guiar por Él.

  ii. El dinamismo y la espontaneidad: Nos mantiene inquietos y nos llena de energía para participar en la vida de la comunidad, aportar iniciativas y capacidades de realización y celebrar activamente la presencia de Dios en nuestras vidas.

 iii. La amistad: Nos hace querer y dejarnos querer por las personas, gustar de las acciones grupales y de la vida en comunidad, disfrutando de la gratuidad de los momentos para encontrarnos y compartir y ser así manifestación del amor de Dios.

 iv. El espíritu de lucha y de resiliencia: Nos ayuda a hacer nuestras las aspiraciones del pueblo, a comprometernos en la defensa de la vida y de los derechos humanos, a no desanimarnos o cruzarnos de brazos frente a las situaciones de pobreza e injusticia y jugarnos siempre por la causa del Reino.

 v. El amor y la solidaridad: Nos impulsa a hacer nuestro el espíritu del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37), a ser sensibles para compartir las miserias de la condición humana y la pasión de los hombres y mujeres de nuestro pueblo y a no cansarnos de levantar a los caídos del camino y ofrecer esperanza a los que viven en la marginalidad.

 vi. La alegría y espíritu de celebración y de fiesta: Nos motiva a seguir celebrando la fiesta de la vida aún en medio de las dificultades y obstáculos de cada día, porque en ella Dios se hace presente para renovar el triunfo de la vida sobre la muerte y afirmar el compromiso de todos.

 vii. La creatividad y apertura a la novedad: Nos despierta los intereses y articula los sentimientos más hondos del corazón de los jóvenes, nos permite expresar a través del arte, la poesía, la música y el baile, la presencia de Dios creador en medio de nuestro pueblo y nos ayuda a comprender mejor y profundizar mejor el misterio de la vida.

 • Y así podríamos hablar de muchas otras manifestaciones que surgen de los jóvenes como expresiones del Espíritu Santo. Es en la juventud que el Pentecostés tiene colores muy especiales, BLANCO Y NEGRO, para nosotros dominicos colores que significan nuestra PREDICACIÓN Y CONTEMPLACIÓN. Muchos jóvenes celebran el sacramento de la Confirmación como un acontecimiento trascendente de su proceso de educación en la fe y como una invitación a que se comprometan a ser actores y protagonistas de su vida de fe, discípulos misioneros de Jesucristo.

 • Preguntas para reflexionar, apropiarse y compartir en grupo:

 • ¿Quién es el Espíritu Santo para ti? • ¿Cómo se percibe la acción del Espíritu Santo en la vida de los/as jóvenes?

 • ¿Cómo piensas que toman los adolescentes la preparación y celebración del sacramento de su Confirmación, teniendo en cuenta lo afirmado más arriba?

4. CUARTO MOMENTO: Operando en nuestra acción pastoral. (20’)

Con base en los nuevos dones, hemos de tener la valentía de hacer compromisos personales y/o grupales. Sugerimos los siguientes con respecto a cada don que hemos reflexionado, poniéndole a cada uno fecha y lugar de realización. El Espíritu es eficaz, y nos tiene que llevar a ser eficaces también en el ejercicio de nuestra fe:

 i. La audacia: Visitar un sector marginado de tu ciudad y compartir con los miembros de esa comunidad una actividad creativa como teatro, danzas, juegos y alimento.

 ii. El dinamismo y la espontaneidad: Visitar a personas enfermas, en un hospital o clínica y realizar con ellos terapia de risa.

 iii. La amistad: Traer para el próximo encuentro juvenil a un amigo(a) diferente de los miembros.

 iv. El espíritu de lucha y de resiliencia: liderar una actividad de tu parroquia con el fin de incentivar a la comunidad para realizar una jornada de aseo a un parque, lote o cancha deteriorada.

 v. El amor y la solidaridad: Promover un chocolate al parque cerca a tu parroquia para la gente más necesitada.

 vi. La alegría y espíritu de celebración y de fiesta: Colaborar con una actividad en tu parroquia. vii. La creatividad y apertura a la novedad: Organizar como grupo un picnic en donde se realizarán actividades lúdicas.

5. QUINTO MOMENTO: Compartamos las resonancias del mensaje en nuestro corazón (Peticiones en voz alta):

• Animador: Porque lo necesitamos llamemos insistentemente a ese Espíritu Santo de Dios que todos esperamos y necesitamos para que se nos quiten los miedos, las perezas, las falsedades y las rutinas. A cada una de las peticiones respondemos: ¡Ven Espíritu Santo y camina con nosotros!

1. Para que podamos amar a todos los hombres con generosidad, sin distinciones, sin hacer acepción de personas. Oremos.

2. Para que nos convirtamos al Evangelio, y viviendo el mandato del amor transformemos nuestra sociedad. Oremos.

3. Para que en nuestro mundo sean realidad la convivencia, el respeto, la fraternidad y el amor desinteresado. Oremos.

4. Para que los cristianos seamos instrumentos válidos para la evangelización, testigos de tu verdad y signo de la esperanza que no defrauda. Oremos.

5. Para que podamos erradicar del mundo el egoísmo, la envidia, el rencor y la discordia de las familias, y la injusticia de los pueblos. Oremos.

6. Para que seamos dóciles a la acción de Dios en nuestras vidas y dejemos que Él viva en nuestros corazones. Oremos.

 • ORACIÓN (TODOS JUNTOS): Dios nuestro que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia extendida por todas las naciones, concede al mundo entero los dones del Espíritu Santo y continúa realizando entre los jóvenes la unidad y el amor de la primitiva Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 • Padre Nuestro

 • Canto Final (a elección)