Extraer restos y enterrar vida - 2

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Propóngase una imagen con el fin de comprender la ubicación y relación ecosistémica y cultural que hay entre los pueblos del piedemonte llanero, es como si se extendiera una cadena, con eslabones grandes y pequeños, por todo el borde de la Cordillera, lindando con el llano, y cada eslabón estuviera decorado por finas líneas azules, todas ellas entrecruzadas, es decir sus ríos, quebradas y riachuelos, los que regulan el fluir de la  vida por estos pueblos, alimentando al final, el cauce del gran Orinoco.

Durante estos últimos años esa región ha recobrado importancia y las razones son múltiples, podrían destacarse varios factores, entre ellos el económico, el del orden social, el minero-energético y el asunto de las tierras baldías; todos esos fenómenos se hayan unidos a través de hilos visibles e invisibles. En los medios de información se ha dejado ver a los espectadores nacionales e internacionales como una región hostil, y desafortunadamente los argumentos históricos dan fe de ello, pero a medida que ha descendido el conflicto armado los ojos de instituciones estatales, privadas e internacionales han puesto a esta región entre la lista de sus proyectos, y hay que decir de entrada, que muchos de esos proyectos desangran la savia de la región y sus gentes.

Una de esas situaciones que ha llamado la atención de la sociedad colombiana y que ha despertado la sensibilidad de los llaneros es la presencia de la empresa estatal Ecopetrol en la región del Piedemonte Llanero, y las razones son justas, basta con hacer un seguimiento a las notas de prensa nacionales y regionales.

En el diario el Espectador han dedicado un par de páginas en más de una ocasión sobre esta situación; el reportaje del 30 de junio del año en curso reúne las preocupaciones de esta extensa región, y dedica un apartado a lo sucedido en el piedemonte llanero, recogiendo varios titulares de anteriores publicaciones: “Por petróleo Acacías teme quedar sin agua”, “En Cumaral protestaron para proteger humedal”, “Cuarta marcha por explotación petrolera”, “Denuncian contaminación de aguas”. Estos son algunos titulares que han aparecido últimamente en la prensa de la región (Herrera, 2013).

Dos meses después la misma reportera recorrió algunos municipios de esta región llanera donde la explotación petrolera estaría dejando graves impactos ambientales y sociales, en esta ocasión el panorama fue aún más desalentador, sumándole a eso que los afectados directos son los campesinos.¿Con qué se encontraron?: el agua de los ríos se está contaminando, lo mismo ocurre con el agua de los pozos naturales, tanto es que ahora los finqueros deben recibir el agua para su consumo transportada en carrotanques. ¿Cuáles son las razones?: derrames de crudo,  desagües de agua contaminada, caliente y con olores insoportables, rara aparición de algas en los ríos u otros organismos, los peces y el ganado están muriendo, se están afectando los riegos de los cultivos, los olores a nafta y gas quemado a cielo abierto están enfermando a la población, las explosiones exploratorias con sismigel, las evaporaciones químicas y los ruidos de las perforaciones están alterando la solidez de los suelos, la salud de las personas y se están afectando los entornos turísticos y culturales.

Los afectados, las víctimas, los campesinos, los llaneros de piedemonte han dicho: “Agua sí, Petróleo no”, han buscado diferentes medios para hacerlo; desafortunadamente, como los mismos campesinos afirman, esas decisiones las toman las autoridades estatales en un escritorio desde Bogotá, desconociendo sus problemáticas; tal parece que las autoridades regionales han hecho un buen papel en defensa de la región, pero no son escuchadas por las otras autoridades, mientras que la respuesta de la entidad petrolera, en este caso Ecopetrol, se mueve entre lo que permite la ley, y en muchas ocasiones la ley les permite más de lo normal.3 Este es su modus operandi "¿Qué dice Ecopetrol frente a esta problemática ambiental y social?  Para ellos, el asunto no pasa de ser una simple controversia que se puede arreglar con los “políticos regionales”, no le han prestado la mayor importancia” (Rivera, 2013); es decir, “no hay una iniciativa de invertir en políticas medioambientales si no hay un pronunciamiento por parte de la autoridad ambiental. Las empresas que extraen recursos naturales responden al “garrote”" (Garcés, 2013).

Notas de pie de página.
[3] Para ampliar la información al respecto de esta realidad es recomendable visitar las siguientes páginas donde se encontrarán reportajes y documentales 
al respecto: “Comunidades del Meta se oponen a proyecto petrolero en el río Humadea” recuperado de: colectivodeabogados.org; La Agencia Prensa Rural ha
publicado un documental dedicado a esta problemática titulado “Comunidades de Humadea, Castilla La Nueva, Guamal (Meta) se oponen a proyecto petrolero”,
recuperado de: prensarural.org; Ecopetrol, con licencia para explorar municipios en el Meta, recuperado de: eltiempo.com; “La amenaza de Ecopetrol a
municipios del Meta” recuperado de: dinero.com.