CARTA ENVIADA A fr. Félix Antonius Franciscus STRUIK VANDIJK, O.P.,

Nuestro hermano Felix nació en el año 1932 en un pueblo lejano donde nuestro padre era maestro. Felix era el sexto de nueve hermanos. Tenía dos hermanas y siete hermanos.

 

En el año 1945, cuando tenia 12 años, Felix entró en el seminario.  Le separaron de toda la familia, de forma que todo lo que recordamos de él es del primer periodo de su vida. De los 70 años que restan hasta el día de hoy, pasó los últimos 50 en Puerto Rico. Eso significa que muchas personas lo conocen más y mejor que nosotros, sus hermanos y hermanas pues después de salir de casa, lo vimos en raras ocasiones.

Pero era nuestro hermano y por lo mismo lo amábamos profundamente. Era uno de nosotros, de nuestro contorno a pesar de su ausencia. Los lazos que nos ataron a él en los primeros años probaron ser tan fuertes, que no pudieron separarnos de él nunca. Siempre que nos encontrábamos con él en estos últimos años, los lazos que nos unían a él se fortalecían más y más.

Para nosotros Felix era un ser especial, único, como ningún otro. Era independiente, con una inteligencia privilegiada que se manifestaba en las opiniones que emitía aún de niño. En las vicisitudes que surgen normalmente en una familia numerosa, él ocupaba su lugar: el puesto que necesitábamos todos para poder seguir adelante. Nunca fue deportista; no jugaba futbol, no nadaba; nunca tomó parte en ninguna competición. Era zurdo y poco práctico hasta tal punto que a veces era un cero a la izquierda en este tema. Le encantaba cantar. sus cantos favoritos eran los folklóricos y las baladas. 

Era muy, muy original. los dibujos que dejó eran únicos. Sin que hiciera poesía, parecía un poeta por su forma de ver las cosas; sabía poner en palabras las experiencias que tenía; el estar cerca de él era como estar leyendo un verso poético. Escribía muy bien. disfrutábamos mucho leyendo sus cartas y escritos. Nos contaba con mucha chispa, las aventuras suyas en todos los paises lejanos en donde vivió.

Para nosotros, Felix era brillante y único; no podemos expresar ésto en palabras.  sí, estamos orgullosos y le damos gracias a Dios de tenerlo como hermano. También queríamos expresar nuestro profundo agradecimiento hacia todos los que con tanto cariño cuidaron a Felix durante el tiempo de su enfermedad, en especial a las hermanas Blanca y Ada, con quienes pudimos comunicarnos todo el tiempo hasta el final. Que esté ya gozando de nuestro señor en su gloria!. Amen.