SEMBLANZA DE UN JORDANIANO INTEGRAL (CONTINUACIÓN)

Parent Category: Noticias

Para poner por obra la preparación para la democracia dominicana —en el marco de su modelo educativo—, el entusiasta fray José...

3. FORMACIÓN PARA LA DEMOCRACIA DOMINICANA

En coherencia con su profesión en la Orden de Predicadores, el padre Sedano quería prepararnos para vivir el régimen democrático que había ideado Santo Domingo en el siglo XIII, inspirado por el principio heredado del Derecho Romano: “lo que a todos atañe, por todos debe ser tratado y decidido”5.

Para poner por obra la preparación para la democracia dominicana —en el marco de su modelo educativo—, el entusiasta fray José, tal vez inspirado en el modelo medieval de la “universitas studentium” o corporación estudiantil autónoma, convirtió nuestro Colegio-Seminario en una “Asociación Juvenil Dominicana” (AJD), bajo el lema convocador en torno a la idea de Bien Común: “Stemus simul” (“permanezcamos firmes y juntos”), con lo cual los jordanianos nos convertimos en socios libres, superando el verticalismo de los consabidos “requinternados”, en cuyo seno contaban poco o nada las inteligencias y las voluntades de los congregados.

Éramos, pues, sujetos emancipados que habíamos hecho un “contrato social” para asociarnos en torno a comunes intereses de aprendizaje: de formación cristiana, cognoscitivos, culturales, lúdicos, estéticos… y de micro-política cotidiana. 

Estábamos llamados a constituirnos en Asamblea General, poder soberano que nos confería el derecho a elegir y controlar un cuerpo ejecutivo, integrado por un presidente y un órgano colegiado (“Central coordinadora”) de secretarios o ministros, cabezas de comités especializados: de liturgia, de biblioteca, de equipo de sonido y música selecta, de deportes, de excursiones, de vacaciones, de salidas citadinas, de “disciplina”, de aseo y ornato… La Asamblea se reunía un sábado cada mes en el llano que había donde hoy es la cafetería. 

De la noche a la mañana, sin experiencia co-deliberativa o co-decisoria previa, se nos puso en condiciones de ejercer acciones de democracia directa y de democracia representativa. El Rector del Jordán y sus frailes colaboradores adoptaron una actitud de respetuosos observadores, sin declinar sus competencias de control, y nos dejaron actuar… 

Es justo recordar los nombres de quienes conformaban el Equipo sedaniano, que no querían fungir sino como “asesores” de los niveles de la organización: Central coordinadora de todas las actividades colegiales, Seccionales por tipos de actividad en todo el Colegio, hasta las “células”, que coordinaban las actividades de cada curso. Convencidos de los fines del proyecto educativo y entusiastas colaboradores fueron: FRAY DOMINGO CLARO, FRAY LUIS CARLOS PEREA, FRAY JORDÁN ROJAS Y LOS HERMANOS COOPERADORES REGINALDO ARGÜELLO, ENRIQUE CUBILLOS (más tarde sacerdote), JOSÉ PARRA…

Si una idea-fuerza no encarna en varias inteligencias y voluntades (stemus simul), de tal modo que se convierta en proyecto compartido, las ideas de uno solo quedan estériles. Tales ideas, para hacerlas eficaces, deben pasar a voluntades en comunión, con fuertes vínculos de amistad, capaces de actuar en sinergia convergente sobre el tejido social. Así operó el equipo de fray José. 

En ejercicio de nuestra capacidad democrática, elegimos,  por sufragio universal, a varios Presidentes y Secretarios… No recuerdo sino a dos presidentes: Álvaro Galvis Ramírez, que ya se preparaba para su futura rectoría USTA, quien fue legitimado dos veces por la Asamblea, y Noé Ardila, a quien, por algunas acciones despóticas, el pueblo jordaniano le revocó el mandato… 

Dados los riesgos de abuso del poder de los presidentes, que consolidaron cierto autocratismo, los “asesores” resolvieron que no hubiese ejecutivos omnímodos, sino apenas “Secretarios Generales”, mandatarios controlados por la Central coordinadora, supervisada de cerca por los frailes directivos. Recuerdo a dos Secretarios: Javier Lopera y Edelberto Blanco, muy ceñidos a las consignas del órgano colegiado…

Debíamos aprender la práctica de la democracia en todos los niveles, lo cual significaba poner en común las inteligencias (para la comprensión de las situaciones (ver)), las razones (para argumentar con corrección (juzgar)), las voluntades (para decidir propósitos y acciones valiosos (actuar)) y los lenguajes (para la comunicación transparente sin equívocos)…Luego, cada uno votaba con autonomía más o menos lúcida. El equipo sedánico aplicaba los tres pasos de la razón práctica del Tratado de Prudencia de la Suma Teológica (II-II, 47, 8 c).

Los frailes del equipo de educadores mencionado, dentro de su común ideal dominicano, expresaban sus personales estilos con apertura a otras espiritualidades. De ese modo, el dominicanismo de la comunidad colegial, fomentado por la comunión explícita y reiterada con los grandes modelos de la Orden —Domingo, Jordán, Raimundo, Humberto, Jacinto, Alberto, Tomás, Pedro, Eckart, Suso, Taulero, Catalina, Vicente, Antonino, Jerónimo, Martín, Rosa, Las Casas, Vitoria, Luis de Granada, Luis Bertrán… Lacordaire…— recibía aportes de diferentes tradiciones espirituales, acogidas con simpatía: salesiana, claretiana, eudista, monfortiana, jesuita, franciscana, agustina, carmelitana, mercedaria, trapense, cisterciense...

Las lecturas comunitarias nos traían ecos de esos estilos de vida cristiana, que nos enriquecían y preparaban para no caer en un “sectarismo” dominicano… Y no hay que olvidar las variadas influencias (controladas) de religiosidad popular. Nada impedía alimentar nuestra vocación de beligerancia por la Verdad y de acción apostólica lúcida con otras aportaciones, insistiendo más en la convergencia que en las diferencias… El equipo directivo estaba convencido de que la solidez de la racionalidad dominicana estaba en capacidad de asimilarlo todo, con claro discernimiento.

La mini-república del Jordán marchó con aceptable éxito, aunque hubo momentos en que oscilaba entre el despotismo y la anarquía, situaciones en las cuales el Rector o su Prefecto debían intervenir dialogalmente para corregir rumbos… (La “última ratio” estaba simbolizada por “juan-josé”, que colgaba polvoriento tras de la puerta de Rectoría). La época autorizaba el ejercicio —presuntamente delegado por los padres de familia— de cierto grado de coerción (freno) o de coacción (impulso) por la “via timoris”. Parece que el Rector prefería vapularse a sí mismo por sus ingenuidades en el “dejar hacer”.

CONTINUARÁ...

Frater Alberto CÁRDENAS PATIÑO - Priorato Jordaniano

Fraternidad Laical Jordán de Sajonia

https://www.facebook.com/fraternidadjordan.desajonia.9?fref=ts


5. El principio —tomado del Código de Justiniano L. V, Tít. LIX. — aparece implícito o explícito en la historia constitucional dominicana. La Constitución de 1969, que reemplazó la de Gillet, de 1954, trae la formulación del V Maestro de la Orden, Humberto de Romanis: “El bien aceptado por todos, es promovido con rapidez y facilidad” (C. I, a. I, 6).