ENTRE LA RELIGIÓN Y LA POLÍTICA. Dr. Hernán VERGARA DELGADO, O.P.

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IN MEMORIAM. Con motivo del Congreso de Fraternidades Laicales de América Latina y el Caribe que se celebra el Convento de Santo Domingo de Bogota del 25 al 28 de septiembre de 2017, traemos al recuerdo los laicos de las distintas Hermandades de Colombia,

que hoy unen sus nombres a los laicos dominicos de la Orden de Predicadores: Santa Zdislava de Lemberk (1995), los Beatos, Bartolomé Longo (1980), Giorgio Frassati 1990, Andrés Cassinello Barroeta (2017) y muchos más, que brillan como la estrella de Santo Domingo de Guzmán, en el azul cielo de la tarde y su luz brillará por toda la eternidad:

Emilio ROBLEDO URIBE, O.P. jurista; Hernán VERGARA DELGADO, O.P. psiquiatra y fundador de la Cínica neuropsiquiatría Santo Tomás y su hermano Jorge VERGARA DELGADO, O.P. médico y rector de la Universidad nacional de Colombia 1952; Manuel MOSQUERA GARCÉS, O.P. ministro de Educación en 1950; Alberto LUQUE PEÑA, O.P. odontólogo; Gustavo IBARRA MERLANO, O.P. periodista; José CORRALES GIL, O.P. hotelero y excomunista; Jaime VÉLEZ SÁENZ, O.P. filósofo; José CARULLA, O.P. ingeniero químico; Jorge CARULLA SOLER, O.P., María CARULLA DE VERGARA, O.P. servicio social; Orlando FALS BORDA, O.P. sociólogo; Carlos Didacio ÁLVAREZ VERGARA, O.P. abogado; Francisco GIL TOVAR, O.P. y la historiografía del arte colombiano; Carlos LÓPEZ NARVÁEZ O.P. poeta; Oswaldo DÍAZ DÍAZ, O.P. Escritor y abogado; Jesús ESTRADA MONSALVE, O.P. magistrado y escritor; Lucio PABÓN NÚÑEZ, O.P. escritor, jurisconsulto, político y académico; Álvaro BERNAL JIMÉNEZ, O.P.; Lucía COCK DE BERNAL JIMÉNEZ, O.P. catedrática Colegio Mayor del Rosario; Ofelia URIBE DE ACOSTA, O.P. periodista; Hernando RAMÍREZ, O.P.; Eurípedes TRIANA LÓPEZ, O.P., Gustavo SALAZAR GUTIÉRREZ, O.P.; Bernardo RAMÍREZ, O.P.; Daniel HENAO HENAO, O.P.; Luis GÓMEZ GRAJALES, O.P.; Carlos HOLGUÍN, O.P., Bernardo GUINGUE, O.P.; Guillermo MARTÍNEZ, O.P.; Luis BERNAL ESCOBAR, O.P.; Juan C. ALAYA, O.P.; Carlos Arturo CABAL S. O.P.; Arturo FRANCO ARANGO, O.P.;  Armando ROMERO LOZANO, O.P.; Luis FONSECA ROJAS, O.P., Jorge ASUAD, O.P., José Antonio MONTALVO, O.P.; Emilia de GUTIÉRREZ, O.P. y Olguita D’DOMENICO, O.P.

A continuación presentó la semblanza y la vocación a la  santidad del Dr. Hernán VERGARA DELGADO, O.P.

El miércoles 21 de julio de 1999 murió en Bogotá el médico-psiquiatra Hernán Vergara Delgado. Había nacido en Buga en 1910 en un hogar bien constituido y en medio de los valores tradicionales que identificaban por entonces la ciudad “señorial”. La calidez de su espíritu, su inmensa bondad, su vasta cultura, pero sobre todo, por su estremecedora cercanía a Dios.

Su vida estuvo marcada por una vocación de servicio y en su profesión de médico encontró más fácilmente esa realización. Ayudó a los pobres, a los desamparados, a los más necesitados y su vida fue un constante testimonio de la presencia de Dios. Fundó varias instituciones para huérfanos y necesitados, así como la Clínica Santo Tomás, para los enfermos mentales. Su acercamiento al medio rural, desde temprana edad, lo mismo que con la solidaridad emanada de la vida en comunidad, le distinguirán hasta su muerte.

Desechó el Derecho como profesión por la contradicción irreconciliable entre la verdad de los hombres y la de Dios y prefirió la carrera de medicina. Se graduó de médico en la Universidad Nacional en 1939 y en el frenocomio de mujeres de Bogotá empezó su experiencia como psiquiatra.

En enero de 1941, contrajo matrimonio con María Carulla, una señorita comprometida también con la fe cristiana y que tenía como profesión el “servicio social”, concebido como servicio de amor al más débil. Fundadora de la Primera Escuela de Servicio Social, anexa al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Su esposa dejó la Escuela de servicio social para dedicarse a sus hijos (siete en total),

Poco después, en 1944, el doctor Vergara fundó la clínica de neuropsiquiatría Santo Tomás en la que estuvo acompañado por un grupo de creyentes católicos, pacientes, familiares, profesionales y empleados. La clínica resultó ser, además de su lugar de vida, un ámbito de reflexión, de diálogo, de combate, donde forjó una concepción del trabajo en psiquiatría. Su mejor libro de estudio, fue su acercamiento comprometido con cada paciente, estableciendo para su tarea un pensamiento creativo, libre de las modas psiquiátricas y fundamentado en la antropología bíblica, donde vio reconocidos sus procesos de diálogo y de liberación de la persona, ejercicio que lo llevó a cabo hasta sus últimos días

Testimonio, la primera incursión en la política. Poco después de finalizada la Segunda Guerra mundial y ante el evidente avance del comunismo a escala universal, un grupo de intelectuales católicos, entre ellos Hernán Vergara, que consideraban la filosofía de Tomás de Aquino como la síntesis de la sabiduría católica, crearon la Hermandad de Santo Tomás y editaron, en agosto de 1947, la revista Testimonio. Una voz de simples católicos

La revista reflejaba no sólo la angustia religiosa y la desesperada búsqueda espiritual por la que pasaba Vergara y sus amigos, sino además un temor por el avance incontenible del comunismo en todo el mundo. Su constante batallar en esta dirección, cuya huella está en diversos artículos contra ese fenómeno, fue suficiente para ganarse, sin mucho esfuerzo, el mote de anticomunista por excelencia. Sin embargo, su anticomunismo, aunque motivado, además, por la profusa contra propaganda de la guerra fría, deberá ser comprendido a partir de un ingrediente cristiano. En mayo de 1949, dos años después de estar en circulación la revista, surgió el Movimiento Testimonio. Los colaboradores propusieron a sus conciudadanos la elección del cristianismo como alternativa a los sistemas políticos imperantes en el mundo:

El Movimiento Testimonio contó con más de 20 células en todo el país y desarrolló una serie de actividades, entre ellas seminarios de capacitación en asuntos sociales y económicos para obreros. Las cosas parecían ir bien, hasta cuando la alta jerarquía de la Iglesia entró en contradicciones con el régimen en el momento en que éste tocó sus intereses. Testimonio no entendió el comportamiento de los altos jerarcas al adherir al Frente Civil que lideraba la caída de Rojas, los mismos que ellos consideraban los verdaderos enemigos de la Iglesia. El Movimiento Testimonio decidió marginarse antes que mostrarse adverso públicamente a la Iglesia. Un editorial de Vergara se quedó escrito y no vio la luz. La revista alcanzó apenas a sobrevivir a la caída del régimen. En octubre de 1957, después de 10 años, salió el número 72, el último de la revista, sin ningún comentario sobre el 10 de mayo, la caída de Rojas Pinilla.

Hernán Vergara se dedicó a su profesión, continuó sus estudios bíblicos e hizo realidad una añorada pasión: trabajar el campo, gracias a una finca que compró en Viotá. Nuevas preocupaciones lo harían retornar, sin embargo, a la política.

Una década después de la experiencia de Testimonio, Hernán Vergara decidió aparecer de nuevo ante la opinión pública colombiana. Esta vez, le preocupó el espacio que iba ganando, en la conciencia de los colombianos: el control natal.

Poco después, cuando Lleras fue elegido presidente y nombró al hermano de Hernán, Jorge, director y jefe de la “Comisión de Médicos para el estudio de las leyes pertinentes a la salud del pueblo”. Hernán Vergara desentrañó los orígenes y la esencia de la campaña acerca del control de la natalidad del nuevo Presidente: producir, con el respaldo de la autoridad de los médicos, la práctica masiva del uso de anticonceptivos. Todos estos pormenores fueron conocidos cuando Vergara decidió enterar de su experiencia a los colombianos a través de artículos suyos publicados en la Revista Javeriana y finalmente en un libro publicado en abril de 1968 con el título de El Complejo de Layo. Vergara respaldó sus argumentos en las resoluciones emanadas del Concilio Vaticano II: que estimaba que en el problema del control natal, los laicos deberían aportar esfuerzos para ayudar a la Iglesia en los ambientes en donde se debatiera el asunto. Para Vergara ese ambiente era el político.

Junto con sus correligionarios, lideró el movimiento por “un voto en conciencia” y la campaña electoral de 1970. En agosto de 1968, sus organizadores lanzaron el folleto de divulgación: Por un Voto en Conciencia en las próximas elecciones para presidente de la República, que se ajustara a las exigencias de la encíclica Humanae Vitae. Para Vergara, un católico no podía votar en conciencia por un candidato que no garantizara cambiar la política antinatalista del Frente Nacional, así ofreciera las mejores perspectivas en otros frentes de la vida nacional.

Vergara invalidó la candidatura de Pastrana por el hecho de ser expresión de las gentes de las clases media y alta “asimiladas a la mentalidad anticonceptiva”. En cambio, la candidatura del general Rojas Pinilla la calificó como “la más favorable a la exigencia católica”.