SEMBLANZA DE UN JORDANIANO INTEGRAL (CONTINUACIÓN)

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"Su temple de educador estaba marcado por la pedagogía liberadora de sus maestros franceses, en especial de fray Gabriel María Blanchet Nicout"

2. HACIA UNA PEDAGOGÍA INTERACTIVA DE LA RESPUESTA

Fray José de Jesús Sedano, joven treintañón, mayor unos 20 años, más o menos, de la mayoría de los miembros de la Fraternidad Jordaniana, nos recibió en 1954 para estrenar el edificio del nuevo Colegio-Seminario Jordán de Sajonia, “requinternado” o especie de invernadero aislante que debía marchar ―según expectativas paternas o maternas― con disciplina cuasi-castrense para domesticar e institucionalizar a muchachitos indóciles. Los “chinos” escogidos éramos de origen rural o pueblerino y aun citadino, especialmente de los Santanderes, Boyacá, Cundinamarca y Paisalandia…, amén de algunos cachacos. 

Nuestros padres esperaban que viviéramos en un ambiente educativo que nos formara para la obediencia… Pero el fogoso santanderiano de Bolívar pensaba otra cosa. Su temple de educador estaba marcado por la pedagogía liberadora de sus maestros franceses, en especial de fray Gabriel María Blanchet Nicout, Maestro de novicios; y había recibido la influencia de la filosofía educativa tomasiana en la Universidad Santo Tomás de Roma, acendrada por los nuevos aires del famoso Studium Generale dominicano del Saulchoir, cuyos maestros más destacados irían a desempeñar papel protagónico en el liberador Concilio Vaticano II. 

Con claridad dominicana y tomasiana, fray José de Jesús tenía en mente educar para estimular las preguntas vitales y para promover la capacidad personal de respuesta, no precisamente con el fin de domeñar las voluntades para la obediencia pasiva… 

Pero su proyecto educativo no era sólo producto de las ideas y modelos asimilados en su formación adulta, ni opción audaz de última hora. No. Las influencias recibidas por el joven fray José de Jesús arraigaban en el humus de la formación familiar, que traducía el espíritu idiosincrásico de su región, expresado en el lema del escudo de Bucaramanga, aplicable a todo Santander: “Montani Semper Liberi”: “Montañeros siempre libres”. “Quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur”: “lo que se recibe se recibe a la manera del recipiente”2.

Había connaturalidad entre su carácter y su utopía pedagógica, que pronto debía hallar “topos” o realización espacio-temporal en el laboratorio piloto del Jordán, para convertirse, por varios años, en “eu-topía” o feliz realidad convivencial en el interior de la sobria pero acogedora arquitectura colegial. 

Imbuído, por convicción profunda, de los principios de la filosofía educativa tomasiana, el Maestro-Líder fray José se inició como Rector en el Jordán, persuadido de que la acción y el clima educativos debían evitar dos extremos ―como sugería el Aquinate3  ―: el autoritarismo determinista de la opción pedagógica de los filósofos musulmanes, según la cual, el niño y el joven son seres-para-la-sociedad y dependen de la acción adaptadora del maestro, que transfiere sus saberes al vacío y dócil educando; y el espontaneísmo de corrientes platonizantes, de acuerdo con las cuales, niños y jóvenes son seres-para-sí, pre-formados, que necesitan hacer brotar sus germinales dotes, sin interferencias, ojalá sin intervención educativa externa, o reducida ésta a favorecer los impulsos originales de las pequeñas subjetividades, a fin de garantizar “el libre desarrollo de la personalidad” como “libertad de indiferencia”. 

El realismo tomasiano prefería afirmar que los educandos deben integrarse a la vida social, a la que tienden por naturaleza, pero que no pueden hacerlo productiva y creativamente, sin alienación, sino en la medida en que sean guiados como seres-para-sí, en convivencia motivadora que encauce y peralte las distintas capacidades y energías, los diversos dinamismos vitales. 

El educando tomasiano-sedaniano debía crecer hasta el “estado de hombre perfecto” —como proponía el Aquinate—, esto es, hasta alcanzar la capacidad de ser “sibi ipsi et aliis providens”4 : “providente para sí mismo y para los demás”. O se forma para la obediencia, reclamada por el despotismo; o se forma para la libertad anárquica, condición del liberalismo individualista; o se forma para la libertad responsable (de “spondens” = el que promete y se obliga): de esa manera, se va consolidando un “querer” comprometido con los rumbos comunitario y social, demanda del “personalismo cristiano”, especialmente en su versión dominicana de acción por el derecho y la justicia. 

O magistro-centrismo o paido-centrismo, o cooperación e interacción magistro-estudiantil. Esta última fue la opción sedaniana, que inspiró un modelo de relación pedagógica de promoción de potencialidades personales, mediante el diálogo afectuoso entre la generación adulta y los pibes que éramos nosotros. De modo que nuestro “requinternado” se convirtió en mundillo propicio para “requintar” la conquista de nuestras libertades, según temperamentos, caracteres y aptitudes en evolución, sin indiferencia frente a las exigencias condicionantes del contexto comunitario y social. 

Nuestro joven Rector sabía que la libertad no es un don o concesión externa, idéntica para todos, sino una experiencia personal de auto-afirmación, en ambiente adecuado para la iniciativa y la “inventio” (búsqueda y hallazgo), más allá de los caprichos. Se pueden conceder libertades en abstracto, como en algunas escuelas paido-céntricas, pero eso sólo brinda oportunidades comunes, que no liberan por sí mismas. Se convierten en libertades auténticas, como hábitos volitivos operativos, a condición de que cada uno sea guiado hacia el uso independiente de la propia razón, iluminadora del propio querer, decidir y actuar. 

CONTINUARÁ...

Frater Alberto CÁRDENAS PATIÑO - Priorato Jordaniano

Fraternidad Laical Jordán de Sajonia

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2Axioma escolástico clave en la antropología, la ética y la pedagogía tomasianas.

3S.T. I, q. 117, a. 1.

4S.T., I-II, q. 91, a. 2.