El Carisma de los Dominicos

El carisma de los dominicos es uno solo: la predicación de la Palabra de Dios para la salvación de las almas; sin embargo, nuestro carisma tiene cuatro ejes que lo conforman, dichos ejes son simultáneos y equitativos:

  • Vida común

Lo primero para lo que los frailes han sido congregados es para vivir unánimes en el convento, teniendo una sola alma y un solo corazón en Dios. Unidad que alcanza su plenitud, más allá de los límites del Convento, en la comunión con la Provincia y con la Orden y con la Iglesia Católica.

  • La oración

Los frailes siguen el ejemplo de santo Domingo que en casa o en viaje, de día y de noche, era asiduo en la oración; por ello para nosotros es fundamental el rezo comunitario, la oración personal, el rezo del santo Rosario y la celebración Eucarística.

  • El estudio

Santo Domingo insertó profundamente en el ideal de su Orden el estudio, dirigido al ministerio de la salvación de las almas. El carisma nuestro no es el estudio en sí mismo, es el estudio con fines de ser buenos predicadores. Santo Domingo mismo, llevaba consigo el evangelio de san Mateo y las epístolas de san Pablo; por ello envió a sus frailes a las ciudades para que estudiaran, predicaran y fundaran conventos.

  • La predicación

A ejemplo de Santo Domingo, que ansiaba ardientemente la salvación de todos los hombres, empleó la predicación de la Palabra de Dios como lo hicieron los Apóstoles de Jesús. Por ello los frailes somos enviados a todos los hombres, grupos y pueblos, creyentes y no creyentes; sobre todo a los más pobres, para que así dirijan su atención a la evangelización de la Iglesia entre los pueblos, iluminando y confirmando la fe de los hombre.