Preguntas Frecuentes

¿Los frailes son monjes?

No, pero en nuestro origen y en nuestra vida aparecen algunos rasgos monásticos. No vivimos solos, ni alejados del mundo o de la vida normal de la sociedad. Tampoco estamos dedicados exclusivamente a la oración en el interior de sus claustros, ni nos preocupan sólo por nuestra propia santificación. Los frailes dominicos no nos apartamos del mundo, ni de nuestras familias, ni de nuestros contemporáneos para estar solos y a solas con Dios. Debemos vivir y orar constantemente en presencia de Dios; debemos estar en medio de los hombres como apóstoles; debemos hablar con Dios de las angustias y necesidades de los hombres, y también hablar a los hombres de los misterios y designios de Dios. Debemos estar con Dios y conocer bien a los hombres de nuestro tiempo para conducirlos a Dios. Los dominicos somos contemplativos como los monjes y apóstoles en medio del mundo, somos predicadores itinerantes, misioneros, profetas y mensajeros.

¿Los frailes son sacerdotes?

Primero que todos somos hermanos, somos religiosos consagrados. Aparecemos como apóstoles itinerantes y misioneros en distintas regiones, pero también nos encontramos asumiendo la conducción de comunidades cristianas particulares y las funciones parroquiales. En la Orden de Predicadores hay frailes clérigos (Sacerdotes), pero igualmente hay frailes cooperadores o también llamados “hermanos cooperadores”, frailes que no son clérigos pero que participan de la misma vocación y misión como verdaderos frailes predicadores.

¿Entonces no todos los frailes son sacerdotes?

Ya se ha dicho que en la Orden Dominicana hay unos frailes que son sacerdotes y otros que son hermanos cooperadores. Esta doble modalidad vocacional existe desde los orígenes de la Orden y se ha mantenido a lo largo de la historia. Son dos posibilidades, estilos o formas de ser fraile predicador. Pero ambos están a la misma altura, porque lo que es fundamental es que seamos hermanos.

¿Los frailes tienen por carisma el estudio?

No, el estudio está ligado a la esencia de la misión, ya que el carisma es el de la predicación para la salvación de los hombres, por eso el estudio es solo un medio para lograr mejor los fines propios de la misión de la Orden. La orden dominica ha generado muchos intelectuales, pensadores, profesores, escritores, hombres de ciencia, cultivadores de las letras, las artes y las humanidades a lo largo de la historia, pero ese no es un fin buscado por si mismo ni para beneficio de sus cultivadores.

¿Los frailes son contemplativos o misioneros?

La riqueza de la vida dominicana ofrece y exige a sus miembros un esfuerzo de realización vocacional en esas dos dimensiones que parecen contrapuestas e incompatibles. El dominico como lo vivió su fundador, está llamado a “hablar con Dios” en la oración personal y comunitaria y la contemplación de los ministerios divinos, y a “hablar de Dios” mediante la predicación con la palabra y el testimonio de una vida según el Evangelio.

Si la predicación es el carisma ¿cuál es la novedad, ya que muchas comunidades predican?

Los dominicos fuimos los primeros en predicar, ya que este ministerio solo era propio de los obispo del medioevo. La idea fundamental de Domingo al fundar la Orden fue predicar el Evangelio. Una predicación evangélica que ayudase a las personas a seguir a Cristo, a hacer realidad el Reino de Dios. Un Evangelio dirigido a todo tipo de gentes: mujeres y hombres, pobres y ricos, cultos e incultos, en todas las lenguas y en todas las naciones. Una predicación no solo para hacer seguidores, sino para que todos entendieran más y mejor el Evangelio como experiencia personal y comunitaria de fe, esperanza y amor. Una predicación profética que le recuerde a la Iglesia Católica que su función es la de predicar y evangelizar al mundo.