Nuestra esperanza está en el Señor

marzo 17 de 2019  | Por: Maria Emma Gaitán • José de Jesús Corredor. Fraternidad Santa Catalina de Siena Convento de Santo Domingo.

“El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?"
(Salmo 27)

En el temor a Dios podemos encontrar un misterio muy grande, ya que cuando existe en nosotros este sentimiento, de la misma manera nos sentimos protegidos por Él.

Vivimos en una época en que todo debe ser fácil y práctico, cómodo. No nos gusta el sufrimiento ni el dolor. Ya en las Escrituras se nos muestra que Abrahán, a pesar de que Dios le había prometido una descendencia como las estrellas del cielo, al quedarse dormido y entrar en un sueño profundo, se llenó de terror. ¿Cómo entender, hermanos, este temor tan grande si al final el Señor mismo pacta una alianza con nuestro Padre en la fe dándole una gran descendencia? La respuesta radicará en la vida que sigue al encuentro del Señor. Abraham se sobresalta al saber que la promesa del Señor se cumpliría con total veracidad, ciertamente, pero el pueblo debía antes caminar al lado de su Señor sin desfallecer a pesar de las pruebas y las calamidades que surgirían en ese sendero.

¡Es importante mantenernos en el Señor!, nos va a decir Pablo en su carta a los Filipenses, aunque la vida nos parezca un sacrificio. Si somos fieles y confiamos plenamente en Cristo que nos ha redimido, podremos transformar nuestro cuerpo humilde en cuerpo glorioso, a semejanza de Él. No como los enemigos de la Cruz de Cristo que aspiran a cosas terrenas, sino como verdaderos ciudadanos del Cielo, que esperan ansiosamente la llegada de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo. Hermanos, recordemos, nuestra esperanza está en Él, nuestro caminar va junto a Él que es camino, verdad y vida.

Hoy el Evangelio de San Lucas, nos narra la escena de la Transfiguración de Jesús. Pedro, Juan y Santiago, se alegran ante tan grande gracia. Ven a nuestro Señor en medio de esa blancura conversando con Moisés y Elías y, sin embargo, son cubiertos posteriormente por una nube de la cual sale una voz que dice: Este es mi Hijo amado, escuchadlo. Su reacción vuelve a tornarse temerosa. ¿Qué significa aquello? Conocemos que en este relato se anticipa la Resurrección del Señor y su glorificación a la diestra del Padre. Pero ellos aún no vislumbran claramente la Gloria de Dios y piensan quedarse estáticos cuando el llamado es a escuchar su Palabra. Id y haced discípulos. El temor no radica en lo que ven, sino en lo que deben hacer. No basta con hacer cosas interiormente, cuando hemos sido llamados a dar testimonio del amor de Dios.

En este segundo Domingo de Cuaresma y como padres de familia, nos gustaría hacer una invitación, especialmente a los jóvenes, a considerar la abstinencia, la reconciliación, la oración y el ayuno, como formas de verdadera conversión del corazón y como medio indudable para obtener algún día esa Gloria de la que nos habla San Lucas en el Evangelio. A luchar incansablemente frente a los sacrificios y padecimientos que hoy aquejan a los menos favorecidos de nuestra sociedad.

Pidamos a nuestro Señor que guíe nuestros pasos para mantenernos firmes en la fe y ser testimonio, en palabras y obras, frente a nuestros hermanos. Y María, nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, roguemos por la paz de Colombia y por nuestra Iglesia, para que sepamos escuchar atentamente las palabras de nuestro Salvador.

"Predicar siempre, en todas partes y en todos los sentidos"

Santo Domingo de Guzmán

En el sitio web oficial de los dominicos colombianos, queremos llevar a cabo la misión de Domingo: el deseo de proclamar valientemente a Dios, de construir la vida comunitaria y de buscar la verdad en el mundo.

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¿Y si digo sí a este estilo de vida? La Orden de Predicadores, orden apostólica, se dedica a conocer, contemplar el mensaje revelado para luego trasmitirlo a los demás.

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