GRAMÁTICA EN LA LENGVA GENERAL DEL NUEVO REYNO, LLAMADA MOSCA:
A cuatro siglos de su publicación

|  febrero 10 de 2020 • Lic. Laura Nataly VARGAS SÁNCHEZ |

“(No todos hablan una lengua); antes hay gran diferencia de ellas
y tanto que en 50 leguas hay seis o siete lenguas:
tienen todas una gran dificultad en la pronunciación
y no hay español que sepa hablar una de ellas.”
fr. Jerónimo de San Miguel, OFM

Nada mejor que iniciar con esta observación del primer custodio de la provincia franciscana de Colombia, fr. Jerónimo de San Miguel, al rey Carlos I de España y V de Alemania, el 20 de agosto de 1550 desde Santafé del Nuevo Reino. Y es que, en realidad para ese entonces, tras la llegada de los colonos, se estaban suscitando diversos problemas de carácter socio-lingüístico.

Colombia ha sido siempre un territorio que presenta variedad de dialectos y en la época colonial esta no era una excepción. La Nueva Granada presentaba variedad de lenguas en tan solo algunos metros de tierra, con gran posibilidad de entenderse un poco entre ellas, pero a su vez con diferencias particulares y marcadas. Dicha variedad tuvo su razón de ser por no contarse con un gobierno único, pero sí con una autonomía para cada cacicazgo. Esto ocasionó como es de conocerse, algunos inconvenientes, al ser el lenguaje un medio de comunicación con índole social para la época y a su vez, un elemento necesario para la predicación. En pro de solventar esta dificultad y teniendo por delante el anuncio del nombre de Jesucristo a las naciones, los dominicos especialmente, encuentran en el arte un medio para anunciar de manera visual el Evangelio.

Se sabe que esto facilitó de sobremanera la forma de llevar a los nativos la palabra; sin embargo, al transcurrir esta etapa, muchos de los misioneros continuaron sus procesos de evangelización, enseñando sus doctrinas en español y en algunas ocasiones también en latín. Esto no estaba generando el éxito esperado y, además, aunque a la Corona le era conveniente la imposición de su lengua, aconteció una etapa de leyes en las que se manifestaba una incertidumbre acerca del uso del castellano o de las lenguas nativas. En cerca de cuatro decenios (de 1547 a 1582 aproximadamente) salieron a luz una serie de mandatos reales acerca de la enseñanza a los aborígenes, por lo que finalmente, los misioneros se vieron en la obligación no solo de iniciar un proceso de aprendizaje de las lenguas nativas, sino también de elaborar gramáticas, vocabularios y catecismos. Estos permitieron llevar a cabo mejores procesos de catequización para los cuáles habían sido llamados a los nuevos territorios descubiertos y también, porque era más fácil que unos pocos colonos aprendiesen la lengua y no miles de nativos.

El complemento a esta afirmación está claro en los muros del Monasterio del Santo Ecce-Homo, (que como sabemos también conmemorará los 400 años de su fundación), a través de una placa informativa en la que se encuentran plasmados rasgos de la situación de la Nueva Granada. Encontramos cómo sobre la segunda parte del siglo XVI, autoridades civiles y eclesiásticas ven con urgencia la misma necesidad de que los religiosos aprendan las lenguas nativas para poder desempeñar mejor su misión.

El 1 de agosto de 1617, el procurador provincial y reformador apostólico de la provincia de San Antonino del Nuevo Reino de Granada, fr. Gabriel Giménez, O.P. (1614- mayo de 1618), ordena, en virtud de obediencia, a fr. Bernardo de Lugo, O.P., (Mediados de siglo XVI - siglo XVII), misionero criollo, natural de Santafé de Bogotá, de ascendencia española, con larga trayectoria en las doctrinas y curatos en donde había vivido y con algunos bosquejos de los dialectos del altiplano; para que llevase a cabo la redacción de una gramática de la lengua chibcha, debido a sus grandes aptitudes como lingüista y a sus señalados frutos en cuanto a la conversión de las almas. Durante la mayor parte de su vida y alternando su trabajo con la Compañía de Jesús, De Lugo había estudiado la lengua muisca, lengua ágrafa, con alrededor de dos millones de hablantes correspondientes a las planicies de Bogotá y Tunja, los valles de Fusagasugá, Pacho, Cáqueza y Tenza, los cantones de Ubaté, Chiquinquirá, Moniquirá, Leiva y por Santa Rosa y Sogamoso hasta la parte alta de la cordillera, y que en la actualidad se encuentra extinta.

Fr. Bernardo tituló esta obra con el nombre de Gramática en la Lengva General del Nuevo Reyno, Llamada Mosca, y para febrero de 1618, tras la aprobación de fr. Diego de Valverde, O.P., prior del convento de Nuestra Señora del Rosario de Santafé; fr. Alonso de Ronquillo, O.P., doctrinero de la región de Gachetá y de Chipazaque (véase: Las misiones dominicanas y la fundación de pueblos) y fr. Joan Martínez, doctrinero en Chipaque, frailes censores, catedráticos de la lengua y doctos en la misma, entrega la obra a manos del procurador provincial a finales del mismo mes y la presenta de igual forma en real audiencia. Un año más tarde, en 1619, fue editada en la Imprenta de don Bernardino de Guzmán en Madrid, España.

Esta obra se considera la única publicada en su tiempo y debido a esto, cuenta con gran reconocimiento. Sus medidas son 16 x 11 cm., tiene 158 folios, y se encuentra fácilmente constituido como una de las primeras fuentes acerca de la lengua muisca y de igual forma, como una de las herramientas más importantes para el trabajo misionero de aquel entonces. Sin embargo, es necesario aclarar que, existen por lo menos 11 manuscritos entre anónimos y manifiestos previos a la publicación de este texto.

De los pocos conocidos, existe un ejemplar original que se encuentra en el Archivo Histórico del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario (mejor conocida como Universidad del Rosario) en la ciudad de Bogotá. Está compuesto por un soneto en español y dos en muisca; una página de erratas y el privilegio; este último con algunas de las indicaciones en cuanto a su divulgación, en las que se aprueba y además, se da licencia y facultad a la provincia de San Antonino del Nuevo Reino, para imprimir y vender los ejemplares durante los primeros diez años. Es posible apreciar de igual forma la licencia de Giménez en donde se detalla nuevamente la importancia de dicha publicación, acerca no solo del aprendizaje de la lengua de forma que se permita explicar los misterios de nuestra fe, sino de lo concerniente a la salvación de las almas. Son exaltadas las características de De Lugo, ya que nadie más era idóneo para llevar a cabo esta tan importante tarea, que marca un antes y un después en la predicación del Evangelio en aquella época. Más adelante, se encuentra la aprobación de cada uno de los frailes censores mencionados previamente; una dedicatoria a don Juan de Borja, del consejo de Su Majestad, caballero del hábito de Santiago, capitán general y presidente de la Real Audiencia de Santafé del Nuevo Reino y cerrando, se encuentra el prólogo con algunas recomendaciones al lector.

Después de este preludio, es posible especificar dos partes. Por un lado, una primera en cuanto a la gramática misma, la cual se denomina el Arte en la Lengva general deste Reyno, llamada Chibcha o Mofca y que incluye varios capítulos que corresponden a: Ortografía; tratados del verbo, de sus formaciones, de las partes de la oración indeclinables; sintaxis; grados de los nombres; un tratado del nombre numeral y una nota acerca del modo de hablar. Por otro lado, la segunda corresponde al Confesionario en la lengua Mofca, en la cual se precisa: una confesión general; preguntas tanto para iniciar como para los diez mandamientos; exhortación al penitente; penitencia y una nota. La parte final contiene los mismos elementos para la confesión, pero en la lengua muisca.

Conmemoremos pues, también los 400 años de la publicación de la Gramática en la Lengua General del Reino, llamada Mosca (1619-2019). No dejemos de lado tan importante tratado que con su claridad y exactitud facilitó la misión de todos aquellos misioneros que dejaron sus tierras con tal de predicar la luz de Cristo para salvación de las almas. Tampoco olvidemos el idóneo manejo del lenguaje por parte de fr. Bernardo y la oportuna forma en que subsanó los apuros pastorales del momento, a favor siempre de tantos muexcas (gente, hombres) faltos del conocimiento de la misericordia de Dios.

 Si usted desea consultar esta obra, puede hacerlo a través del siguiente enlace o directamente en las instalaciones de la Universidad del Rosario. https://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/19096/E02N131%20Gramatic a%20lengua%20mosca.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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