En el Camino de la Renovación,
María acompaña el Viacrucis de Jesús

Abril 08 de 2019  |

El viacrucis es un camino amado por la Iglesia, que ha conservado la memoria viva de los últimos días del Señor Jesús. La pasión de Jesús hay que leerla en directo, en vivo y como protagonistas. Nadie puede pasar por esas impresionantes páginas de los cuatro evangelios y seguir (quedar) igual. Todos estamos reflejados en alguno o en algunos de los personajes de la pasión del Señor.

En la pasión de Jesús nos vemos reflejados todos los hombres de ayer, de hoy y de siempre. Jesús vive la pasión por nosotros, a causa de nosotros y en lugar de nosotros. Que al repasar estos personajes sintamos una profunda pena y un dolor inmenso por haberle ofendido, y, sobre todo, un deseo sincero de acercarnos a Él, pedirle perdón y aceptar de nuevo su amistad.

De nosotros esperaba compasión, ayuda, solidaridad... y sólo recibió desprecio, desinterés y ofensas. ¡Qué ingratos somos los hombres!¡Qué rápidamente nos olvidamos de quienes nos han hecho algún bien! ¡Qué dolor para Jesús! Al peso de la cruz se une el peso de la ingratitud, del desprecio, de la humillación. Y todo esto le hace caer varias veces en el camino de la cruz.

Hoy, hombres y mujeres de esta patria, acompañan el camino de Jesús, que sigue pasando por todos los lugares de Colombia, llamándonos a ser signos de vida para con nuestros hermanos en la fe; comenzar un camino como este es decidirse a tomar nuestra propia cruz y hacer de ella un triunfo sobre todos los sufrimientos que hemos vivido. El viacrucis es un camino de amor, que nos invita a proclamar nuestra fe y a poner nuestra confianza esperanzada en aquellos que quieren ser signo de reconciliación y de paz.

Jesús, perdónanos. Jesús, acéptanos de nuevo como amigos. Jesús, aquí nos tienes.


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