El mes de las COMETAS, mes DOMINICANO

|  agosto 07 DE 2019 • fray Duberney Rodas O.P  |

Llegó Agosto, un mes en el que muchas personas añoran un cielo azul y con vientos propicios para poner un colorido especial en el ambiente, llegó el tiempo de cometas, papalotes, barriletes… Este artefacto que hoy tiene un uso recreativo, ha servido para encuadrar estrategias de guerras (China), inventar sistemas de protección para la humanidad como el pararrayos (USA) y manifestar la creatividad humana, como sucede en los festivales del viento (Villa de Leyva, Colombia). Sin importar el fin para el cual se utiliza, se identifica porque siempre necesita de una persona que maniobrando con los pies en la tierra y la mirada fija en el cielo, busca la manera en que mejor pueda utilizar el viento, a través de hilos, para hacerlo llegar lo más lejos posible y luego hacerlo volver a su origen.

Las cometas nos pueden hacer recordar experiencias enternecedoras, pero también traen a la mente la manera en que el ser humano cambia el orden establecido imprimiendo violencia, como lo retrata de manera especial el filme “cometas en el cielo” (2008) dirigido por Marc Foster, en donde después de una primera escena rodeada de la amistad que surge en dos niños al lado de una cometa, se entreteje la historia de dolor del pueblo afgano en medio de la guerra. O la película colombiana “el infinito vuelo de los días” (2016) dirigida por Catalina Mesa, que en medio de la historia de dolor y violencia vivida en nuestra patria, saca del anonimato a mujeres que relatan su historia con una óptica de ‘esperanza’.

En medio de estas coloridas imágenes, podemos encontrar la semblanza espiritual de Domingo de Guzmán, un hombre nacido en un pequeño pueblo de España, Caleruega, un lugar de mucho silencio y amplios horizontes que invita a salir al mundo gritando la VERDAD, Dios está con nosotros y si estamos atentos lo podemos oír.

Como quien eleva la cometa, Domingo nos enseña el valor de la contemplación de la Palabra de Dios, que hace que teniendo los pies sobre las realidades humanas y guiados por el soplo del Espíritu pueda retornar a la vida con un grito de compasión “¿qué será de los pecadores?”, los hilos que mueven esta experiencia, sin duda alguna son la oración. Domingo ha sido presentado en repetidas ocasiones como el hombre orante que nos muestra al varón evangélico. Lo cual se refleja muy bien en su afán por llevar hasta los confines de la tierra la Palabra de Dios. Hoy la familia dominicana, heredera de su intuición se complace en reconocer que la vocación de Domingo ha sido un constante “hablar con Dios y de Dios”, signo elocuente de los diálogos que el mundo hoy reclama de diversas maneras.

El colorido de las cometas en el cielo, pueden verse reflejadas en la vida de los hijos e hijas de Domingo que a través de los siglos han encontrado en el “Predicador de la Gracia”, una inspiración para calmar el hambre de la humanidad, con los frutos de la Palabra contemplada y predicada en tan diversos escenarios. Así como el filme “cometas en el cielo” reclama a la religión una presencia contundente a favor de la integridad humana, son numerosos los ejemplos de miembros de la Orden que se han pronunciado buscando restablecer el orden natural de la dignidad humana; un ejemplo reciente lo encontramos en Pierre Claverie, obispo de Orán (Argelia), quien con otros religiosos y religiosas han sido reconocidos como mártires de la Iglesia y con ello se convierten en testigos de lo que significa estar al lado de quién requiere el consuelo de la Palabra, vivida, orada, estudiada y servida en comunidad, como corresponde a quienes se precian de llevar en sus escudos de identificación “Veritas”.

Por otro lado el “infinito vuelo de los días” nos muestra como desde un contexto cargado de dolor y de violencia, se puede percibir la esperanza. En este punto no podemos perder de vista la compasión vivida por Domingo, una compasión que le lleva al celo por la salvación de las almas, la cual sólo se alcanza si podemos presentar al Dios que conoció Domingo, al Dios que se ha encarnado en nuestra historia. La iconografía le presenta frecuentemente con una estrella en su frente, signo de que Dios le ha elegido y reflejo de que al llamarnos a la vocación dominicana nos pide también ser luz del mundo, como nos invita el Evangelio de este día: “Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo” (Mateo 5,16).

¿Dónde están los y las Domini-canes? Para responder, nos parece útil tomar la concepción presentada por Domingo Iturgaiz en cuanto al origen de este término: “Dominicus” proviene de la palabra latina Dominus y de la griega Ikon, cuya traducción sería Domingo: Imagen del Señor. Por su parte, la palabra latina canis que significa perro, ha sido utilizada en diversos momentos de la literatura de la Orden para resaltar la fidelidad de Domingo de Guzmán en la tarea de la Predicación. En búsqueda de esta fidelidad que nos anima hoy escuchemos la voz del Papa Francisco:

“Dios impulsó a santo Domingo a fundar una «Orden de Predicadores», siendo la predicación la misión que Jesús encomendó a los Apóstoles. Es la Palabra de Dios la que quema por dentro e impulsa a salir para anunciar a Jesucristo a todos los pueblos. El padre fundador decía: «Primero contemplar, después enseñar». Evangelizados por Dios, para evangelizar. Sin una fuerte unión personal con él, la predicación podrá ser muy perfectamuy razonada, e incluso admirable, pero no toca el corazón, que es lo que debe cambiar”.

Confiemos la Orden de Predicadores a la intercesión de nuestro Padre Domingo, para que inspirados por su vida, sepamos descubrir los colores de la santidad que puedan ser percibidos por aquellas personas que en medio de sus dolores y fatigas buscan un cielo despejado y un viento favorable para apreciar la vida que Dios les ha dado. Nuestra Señora del Rosario siga protegiendo y guiando a sus miembros, como se lo reveló a nuestro Padre, para que juntos podamos mostrar al mundo que servimos con alegría al Verbo que se ha encarnado.

Barrilete, en Argentina, Cuba y Uruguay.
Cachirulo, en Valencia (España)
Cambucha, en Chile
Chichigua, en Re. Dominicana
Chiringa, en Cuba y Puerto Rico.
Papalote, en Cuba, Honduras y México
Papagayo, en Venezuela
Volantín, en Argentina, Chile, Cuba, Puerto Rico y Venezuela.
La cometa, en Colombia y la madre patria.

"Predicar siempre, en todas partes y en todos los sentidos"

Santo Domingo de Guzmán

En el sitio web oficial de los dominicos colombianos, queremos llevar a cabo la misión de Domingo: el deseo de proclamar valientemente a Dios, de construir la vida comunitaria y de buscar la verdad en el mundo.

Hazte Dominico

¿Y si digo sí a este estilo de vida? La Orden de Predicadores, orden apostólica, se dedica a conocer, contemplar el mensaje revelado para luego trasmitirlo a los demás.

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