La Orden de Predicadores, orden apostólica, se dedica a conocer, contemplar el mensaje revelado para luego trasmitirlo a los demás. Santo Tomás de Aquino sintetiza y condensa nuestro carisma en la siguiente fórmula: “Contemplari et conteplata allis tradere” Contemplar y llevar a los demás el fruto de la contemplación. “En nuestra vida dominicana la contemplación y la acción están inseparablemente unidas; no tiene por fin la contemplación sola ni la acción sola, sino la contemplación que produce frutos en la acción”. (Turcotte, 1961. Pág. 31)

Para llevar a cabo este fin específico de la orden el Libro de Constituciones O.P propone unos medios determinados a los que llamamos observancias regulares:

“Dentro de las observancias regulares quedan comprendidos todos aquellos elementos que integran la vida dominicana y la regulan mediante la disciplina común. Entre ellos destacan la vida común, la celebración de la liturgia y la oración privada, el cumplimento de los votos, el estudio asiduo de la verdad y el ministerio apostólico a cuyo fiel cumplimiento nos ayudan la clausura, el silencio, el hábito y las obras de Penitencia” (L.C.O. 40)

En lo expuesto por el Libro de Constituciones y Ordenaciones de la O.P encuentra su fundamento lo que en la actualidad se conoce como los pilares de la orden: Estudio, Oración, Vida común y Predicación. En la Orden todo se encamina a la predicación. El estudio, la oración y la vida común son solo medios para el ejercicio de la predicación, pero añade Santo Tomás que solo en el perfecto ejercicio de los medios (estudio, oración y vida común) se podrá alcanzar la perfección del fin (la predicación para la salvación de las almas)

“Una vida común fraterna es parte de toda sacra praedicatio, parte de nuestra predicación. Lo vemos en la fraternidad apostólica alrededor de Jesús y en las primeras comunidades cristianas.” (R.F.G. 28)

“Mediante el estudio los frailes piensan detenidamente en su corazón la multiforme sabiduría de Dios y se preparan para el servicio doctrinal de la Iglesia y de todos los hombres. Y tanto más se deben entregar al estudio cuanto que, por la tradición de la Orden, son llamados más especialmente a cultivar la inclinación de los hombres hacia la verdad.” ( L.C.O 77 § II)

“El apostolado dominicano es esencialmente doctrinal; Exige como preparación necesaria, el estudio. El lema de la orden lo indica claramente: Veritas, que traduce del latín verdad”. (Turcotte, 1961. Pág. 126)

“Sigan los frailes el ejemplo de Santo Domingo que en casa y en viaje, de día y de noche, era asiduo en el oficio divino y en la oración y celebraba con gran devoción los misterios divinos”. (L.C.O 56)

“La predicación dominicana requiere e ilumina modos particulares de formación. Ella busca ser profética y doctrinal, con un espíritu evangélico y una enseñanza sólida (LCO 99 §I), abierta al diálogo y sin miedo de ser crítica. Nuestra formación prepara predicadores valientes como los apóstoles y creativos como los profetas. Estamos llamados a cultivar la inclinación de los hombres hacia la verdad” (LCO 77 §II) y a ayudar a la Iglesia a encontrar nuevos caminos para la búsqueda de la verdad (LCO 99 §II).


"Predicar siempre, en todas partes y en todos los sentidos"

Santo Domingo de Guzmán

En el sitio web oficial de los dominicos colombianos, queremos llevar a cabo la misión de Domingo: el deseo de proclamar valientemente a Dios, de construir la vida comunitaria y de buscar la verdad en el mundo.

Hazte Dominico

¿Y si digo sí a este estilo de vida? La Orden de Predicadores, orden apostólica, se dedica a conocer, contemplar el mensaje revelado para luego trasmitirlo a los demás.

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