
La vida dominicana no se hizo
para ser vivida de manera solitaria sino de manera
comunitaria. Santo Domingo se inspiró en el modelo de la
comunidad conformada por los discípulos de Jesús donde se
vivía la fraternidad, el compartir y la solidaridad. En toda
comunidad dominicana el objetivo es llegar a compartir como
verdaderos hermanos que seguimos un mismo
ideal.
La comunidad dominicana es un espacio de
oración, de formación y de predicación. Allí crecemos como
seres humanos aprendiendo de los demás, compartiendo los
talentos que hemos recibido, superando nuestras debilidades
con el apoyo de los hermanos. La comunidad dominicana no es
un grupo cerrado, como si se tratara de un club privado. El
objetivo de la comunidad es salir a compartir con otros la
experiencia que hemos tenido, de la misma manera que los
apóstoles, tras haber compartido con Jesús, salieron a
anunciar el evangelio por el mundo entero. Este carácter
apostólico le da su dinamismo propio a las comunidades
dominicanas.
Una característica fundamental de la comunidad
dominicana es su carácter democrático. Hoy en día nos suena
normal que un grupo sea democrático. Pero hace ochocientos
años, el que Santo Domingo propusiera un estilo democrático
para sus comunidades fue toda una novedad. “Democrático”
significa que la comunidad respeta y valora la libertad, la
autonomía y la opinión de cada uno de sus miembros.
“Democrático” significa que las decisiones importantes se
toman escuchando el parecer de todos y que los designados
para coordinar a la comunidad deben actuar como servidores
de los demás.
Para la vida de la comunidad
MJD:
