La vida dominicana no se hizo para ser vivida de manera solitaria sino de manera comunitaria. Santo Domingo se inspiró en el modelo de la comunidad conformada por los discípulos de Jesús donde se vivía la fraternidad, el compartir y la solidaridad. En toda comunidad dominicana el objetivo es llegar a compartir como verdaderos hermanos que seguimos un mismo ideal.

La comunidad dominicana es un espacio de oración, de formación y de predicación. Allí crecemos como seres humanos aprendiendo de los demás, compartiendo los talentos que hemos recibido, superando nuestras debilidades con el apoyo de los hermanos. La comunidad dominicana no es un grupo cerrado, como si se tratara de un club privado. El objetivo de la comunidad es salir a compartir con otros la experiencia que hemos tenido, de la misma manera que los apóstoles, tras haber compartido con Jesús, salieron a anunciar el evangelio por el mundo entero. Este carácter apostólico le da su dinamismo propio a las comunidades dominicanas.

Una característica fundamental de la comunidad dominicana es su carácter democrático. Hoy en día nos suena normal que un grupo sea democrático. Pero hace ochocientos años, el que Santo Domingo propusiera un estilo democrático para sus comunidades fue toda una novedad. “Democrático” significa que la comunidad respeta y valora la libertad, la autonomía y la opinión de cada uno de sus miembros. “Democrático” significa que las decisiones importantes se toman escuchando el parecer de todos y que los designados para coordinar a la comunidad deben actuar como servidores de los demás.

Para la vida de la comunidad MJD:

  • Es necesario fortalecer continuamente los lazos de fraternidad, los canales de diálogo y la actitud de confianza entre todos los miembros de la comunidad. Para esto son importantes espacios lúdicos, encuentros celebrativos y espacios de diálogo periódicos.

  • Para darle vida al carácter democrático de la comunidad es muy importante la elaboración de un proyecto comunitario (semestral o anual) que permita la participación de todos en la planeación, programación, ejecución y evaluación de las actividades de la comunidad.

  • La identidad comunitaria se construye en torno a puntos de referencia común. Por eso, es bueno que la comunidad tenga un nombre, unos símbolos, un espacio propio, unas celebraciones propias en fechas especiales, etc...

  • Las personas que desempeñan los oficios dentro de la comunidad deben ser elegidas de manera democrática con un proceso de elección que garantice la transparencia de la misma.

  • Cuando en una misma ciudad o región hayan varias comunidades MJD se podrán hacer actividades conjuntas para fortalecer los lazos de fraternidad, enriquecerse con experiencias mutuas y animar la vida de las comunidades.