En los últimos años, laFamilia Dominicana ha venido tomando conciencia de la importancia de abrir un espacio donde los jóvenes puedan vivir a su manera el carisma de Santo Domingo.
En 1993, algunos jóvenes de Irlanda convocaron al que sería el primero de una serie de Encuentros Internacionales de Jóvenes Dominicos. La intuición que llevó al grupo irlandés a convocar este encuentro era válida: los jóvenes se sentían movidos a vivir desde un marco de referencia dominicana. Para entonces algo se estaba moviendo ya en diversos países. El encuentro sirvió para sacar a la luz lo que en aquel momento eran sólo los primeros pasos de algunos pequeños grupos, en algunos casos simplemente inquietudes, deseos de abrir un camino para los jóvenes dentro del marco com
ún de la Familia Dominicana.
Unos y otros descubrieron con sorpresa durante el Encuentroque otros jóvenestrataban de hacer lo mismo que ellos intuían o empezaban ya a poner en marcha en sus lugares de origen. Para todos fue una confirmación de que el Espíritu estaba suscitando algo nuevo, sembrando vida nueva aquí y allá. El carisma de Domingo se encarnaba en rostros concretos de jóvenes, como ellos, que en la universidad, el trabajo, la vida laical o consagrada, compartían la intuición de Domingo y su deseo de predicar la Palabra.
Los encuentros internacionales del MJD (o IDYM, International Dominican Young Movement) se han celebrado en Newbridge College y Maynooth (Irlanda), León y Ocaña (España), Sassone (Italia) y Manila (Filipinas).

Hoy el MJD está presente en diversos países como: España, Italia, Francia, Alemania, Polonia, Irlanda, Ucrania, Lituania, EEUU, Uruguay, Chile, México, Brasil, Perú, Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Costa Rica, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Pakistán, India, Taiwán, Vietnam, Filipinas, Singapur, Nigeria, Kenia, Ghana, Senegal, Camerún.
Los retos son muchos, tanto para IDYM como para la Familia Dominicana en la cual se insertan estos grupos. Transmitir la riqueza de la tradición dominicana, apoyar el desarrollo del carisma en los jóvenes, abrirles espacios de misión donde puedan poner al servicio de la predicación su creatividad y su fresca lectura de la intuición de Domingo es un desafío para toda nuestra Orden.