La base de toda la vida cristiana y dominicana está en la cercanía y en el diálogo con Dios. Es allí donde se alimenta nuestra espiritualidad y donde se fortalece nuestra fe. Como dominicos sabemos muy bien que “nadie puede dar de lo que no tiene”, por eso, lo que predicamos tiene sentido si se nutre de una experiencia de Dios en nuestra propia vida.
La oración de los dominicos tiene unas características particulares:

- Parte de la realidad que nos rodea y de las necesidades de los demás hombres: La oración dominicana no puede ser una oración egoísta, encerrada en una relación privada con Dios. Debemos llevar a nuestra oración las alegrías, las necesidades y las preocupaciones de todos los hombres. Esta actitud hace que nuestra oración sea “contemplativa”, es decir, hace que descubramos (contemplemos) la voz de Dios que resuena en el mundo y en la historia.

- Es una oración comunitaria: Los dominicos nos reunimos a orar porque sabemos que la oración compartida fortalece los lazos de la comunidad, anima nuestra fe y es escuchada por Dios. Incluso cuando alguno ora solo sabe que está unido a la oración común de todos sus hermanos. Dentro de la espiritualidad dominicana tiene un lugar central la celebración de la eucaristía donde se manifiesta nuestra comunión en Jesucristo.

- Se nutre de la Palabra de Dios: también oramos a través de la lectura y meditación de la Sagrada Escritura porque en ella Dios mismo nos comunica su mensaje de salvación.

- Tiene en un lugar muy especial la devoción a la Virgen María, la devoción a Santo Domingo y a los demás santos y santas de nuestra Orden.

Para la vida de la comunidad MJD:

  • Es necesario animar continuamente la vida de oración de los jóvenes que hacen parte de la comunidad MJD. Para esto es necesario que las actividades de la comunidad estén acompañadas de algún espacio de oración.
  • La oración dentro de la comunidad debe ser dinámica y adaptada a la realidad de los jóvenes, buscando que progresivamente ellos mismos se conviertan en los animadores de la oración dentro de la comunidad.

La oración de la comunidad debe recoger las necesidades de los jóvenes que la conforman y las necesidades del entorno local, nacional, eclesial y mundial.

En el proyecto comunitario se deben señalar algunos espacios dentro del semestre específicamente para oración y, de ser posible, para la eucaristía.

También es bueno que la oración de la comunidad esté en consonancia con los tiempos litúrgicos, con algunos meses especiales y con las celebraciones de la Familia Dominicana.