
Los demás elementos del
Carisma Dominicano tienen sentido en cuanto que facilitan y
dirigen hacia este último: La Predicación. Los elementos de
la vida dominicana no se cierran hacia adentro de la persona
o del grupo sino que se dirigen hacia los demás: la oración,
el estudio y la comunidad están dirigidos hacia la
predicación, hacia el anuncio del evangelio. Somos
Predicadores: en esta sencilla expresión está encerrada la
razón, naturaleza y el programa de nuestra
Orden.
La predicación
tiene diversas formas, métodos y escenarios:
- La primera predicación es la propia vida. El
testimonio de una vida cristiana y dominicana vivida con
alegría y con coherencia es la predicación más fuerte que
puede dar cualquier dominico o dominica. De manera muy
especial nuestra actitud de fraternidad y de solidaridad
hacia las demás personas manifiestan que vale la pena asumir
este caminar siguiendo a Jesucristo.
- Luego viene la predicación con palabras.
Compartir con los demás nuestra experiencia de Dios y lo que
hemos aprendido, brindar palabras de aliento o de consejo a
quienes lo necesitan, denunciar las injusticias y el pecado
que encontramos a nuestro alrededor, enseñar y guiar a otros
hacia la Verdad, comunicar nuestra fe a través de los medios
que nos ofrece la tecnología. Todo eso hace parte del amplio
carisma de la predicación dominicana.
- Y además están todas las obras que ayudan a
encarnar los valores del evangelio en el mundo. El trabajo
que se puede hacer a nivel social en favor de un comunidad o
de un grupo humano, el apostolado con los jóvenes y con los
niños, la atención de enfermos y personas necesitadas, la
colaboración con la parroquia y con otras actividades
eclesiales. Todo esto también contribuye al anuncio de la
Buena Nueva a través de nuestro servicio generoso y
desinteresado.
Para la vida de la comunidad
MJD:
