OPCIÓN VIDA: Una etapa de consolidación
Como
miembros de la junta directiva, nuestro primer sentimiento es,
sin duda, de inmensa gratitud. En efecto, la confianza depositada
en nosotros por la asamblea es una razón más que
suficiente para elevar una acción de gracias a Dios, por
la posibilidad y la responsabilidad de trabajar en favor de los
más necesitados, de llevar su mensaje real de vida a aquellos
a quienes se les ha arrebatado posibilidades y razones para vivir.
Al tiempo, es una ocasión para reconocer las limitaciones
y pedir al Dios de la vida nos acompañe y fortalezca para
direccionar las sinceras intenciones de solidaridad y compromiso
que nos impulsan a todos los socios de Opción Vida.
Dada
la situación actual de la Corporación y las enormes
demandas de nuestro contexto nacional, se nos han impuesto grandes
retos. Si intentáramos resumir los desafíos, podríamos
decir que nos encontramos en un período de urgente consolidación.
Dicha consolidación implica atender por lo menos cinco
aspectos: fortalecimiento de los procesos administrativos y financieros;
encaminarnos hacia la sostenibilidad de la corporación
más allá de los convenios actuales; acrecentar el
empoderameinto y el compromiso de los socios fundadores con el
mejoramiento de los canales de comunicación internos y
externos; favorecer el desarrollo de los aspectos investigativos
y formativos contenidos en nuestro espíritu fundacional;
y fortalecimiento del trabajo conjunto con las instituciones análogas
del país, para emprender acciones de mayor impacto social
y político. Como se ve, estamos ante un panorama desafiante
y generoso. Lo primero, por la magnitud de las empresas que se
nos imponen; y lo segundo, por la amplitud de los campos hacia
los que ha sido y será posible encaminar el trabajo de
todos.
Con
estas necesidades en frente y con la conciencia clara de la finitud
de tiempo y capacidades, se ha desarrollado y se espera seguir
desarrollando la gestión. El trabajo ameno y constante
de todos los miembros de la junta directiva; el ambiente de confrontación
y diálogo en que transcurren las reuniones de trabajo;
la colaboración atenta y respetuosa con el equipo directivo;
el compromiso abnegado de los distintos funcionarios de la corporación,
y la conciencia clara de la responsabilidad que es necesario asumir;
han sido los principales recursos con que se ha llevado a cabo
el trabajo durante el presente año.
Hay
un buen camino recorrido y un enorme trayecto por recorrer. En
la ONG ya se han hecho importantes contribuciones en eventos de
carácter académico y social; nos encontramos en
una interesante dinámica de fortalecimiento de los procesos
internos de funcionamiento; se ha alcanzado un valioso reconocimiento
de la institución por parte de donantes y beneficiarios;
la vinculación con la red de instituciones análogas
ha hecho posible que sirvamos de puente en el direccionamiento
de ayudas importantes para distintos sectores de la población
vulnerable. Estos son algunos de los pasos dados que nos muestran,
entre otras cosas, la magnitud de los que será necesario
dar.
Será
indispensable para sacar adelante este proyecto la participación
activa de todos los socios, su generosa contribución. No
estamos ante un proyecto en el que colaboramos para beneficiarnos,
sino en el que nos comprometemos para ayudar, para soñar
y construir un mundo desde el proyecto de justicia y paz del Evangelio.
No nos ha de mover la vana ilusión de lograr ese triunfo
mañana, sino, como diría el buen Horkheimer, la
tranquilidad de que la justicia y la paz son buenas y necesarias
no en cuanto triunfan definitivamente, sino en cuanto se oponen
sin descanso a la injusticia y a la violencia.
En
esta, como en toda empresa de los hombres de fe en el Dios de
Jesús, debemos repetir con el salmista: “si el Señor
no construye la casa, en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas”.
Olvani Sánchez Hernández
Presidente Junta Directiva