DOMINGO XXV del Tiempo Ordinario
(Semana Septiembre 24-30)

HOMILÍA

Lecturas del día

Primera Lectura: Sabiduría 2, 12. 17-20

Se dijeron los impíos: "Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él."

Segunda Lectura: Santiago 3, 16-4, 3

Queridos hermanos: Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante y sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia. ¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros?¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones.

EVANGELIO: Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará." Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: "¿De qué discutíais por el camino?" Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó llamó a los Doce y les dijo: "Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos." Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: "El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado."

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HOMILÍA:

Por: Fr. Miguel Ignacio Zúñiga Barrios, O.P.
Segundo año de Teología

El Evangelio de Marcos fue escrito para una comunidad en la que la mayoría provenía del mundo no judío y que estaba establecida en el corazón mismo del imperio, en Roma. Quería ser ante todo una palabra de luz y de ánimo para estos cristianos que vivían momentos difíciles: la fidelidad a la palabra de Jesús era motivo de desprecio, de maltrato, de persecución, e incluso de muerte, como ocurrió hacia el año 64 d.C.

Jesús es la Buena Noticia. Marcos quiere contar la historia de Jesús, pero no como una simple noticia entre otras, sino como "buena noticia", que escrita en griego, puede significar dos cosas. Puede referirse al mensaje, a la palabra de Jesús, que es buena noticia para quien la escucha; pero también puede ser una forma de hablar de Jesús mismo como buena noticia. Casi es mejor preferir el segundo sentido de la expresión: Jesús personalmente es la buena noticia, como Mesías y como Hijo de Dios.

Jesús, Mesías e Hijo de Dios no es una figura mítica o imaginaria. Es un hombre concreto, una figura histórica. Es buena noticia para todos porque en él se realiza la plenitud de lo que está llamado a ser cada hombre. El es el verdadero y auténtico hombre. Pero sobre todo Jesús es buena noticia porque en él Dios ha ofrecido a la humanidad la salvación definitiva. De ahora en adelante Dios está cerca, la salvación ha llegado para todo el pueblo. En ese momento Jesús es presentado como el Mesías esperado por todos los siglos. Dios ahora habla y habla definitiva y plenamente en su Hijo Amado (1,11), e invitará a todos los hombres a escucharlo: "Este es mi Hijo amado, escúchenlo" (9,7).

Después de ésta contextualización e idea general del evangelio de Marcos, veremos que el principal interés de ésta parte del evangelio, gira en torno a la instrucción de los discípulos. Según la breve indicación geográfica, Jesús y sus discípulos partieron “de allí” (donde había tenido lugar la escena de la transfiguración) y atravesaron Galilea en secreto. El viaje realizado en secreto está motivado por el deseo de instruir a los discípulos sobre el Hijo del hombre que será entregado, pero también por el hecho de que ya ha terminado el ministerio público de Jesús en Galilea. 

Pero aquí haremos más énfasis en lo que concierne a la instrucción de los discípulos. En el evangelio de Marcos, el camino representa el itinerario de formación de un buen discípulo. Cuando se alude a  los discípulos que“temían preguntarle”, hace más referencia a experimentar el sentido de misterio más que el sentido de temer por miedo. Jesús debe superar el miedo cultural que invade a sus discípulos y que les impide dirigirse a su Maestro con toda confianza. Por eso vemos que en uno de los versículos, (35) designa la acción característica de un maestro, predicando la Palabra y el discernimiento de ésta con respecto a ciertas situaciones de la vida: “Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos”. Dicha sentencia es un testimonio claro que las comunidades primitivas conservaron vivo el recuerdo del modo con que Jesús censuró la ambición personal.

Ya en el v. 36, Sigue una nueva etapa, y quizá un nuevo comienzo, cuando Jesús toma un niño y lo coloca en medio. La palabra aramea talya significa “niño” o “siervo”, es muy posible, entonces, que el episodio del niño colocado en medio pueda ser una dramatización del término. El evangelista da a entender que “los pequeños” sean los miembros más débiles de la comunidad, “aquellos que más necesidad tienen de ser servidos”.  La sentencia también recuerda lo que Jesús dijo sobre la acogida de los misioneros como representantes suyos, al conferir la misión a los discípulos.

“Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos” es una de las pocas pero significativas exigencias que Jesús nos hace para seguirle. La vida nos presenta Libertad y ésta misma vida nos hace libres, pero la vida tiene un Orden, la Buena Noticia, de la que hablábamos en los primeros párrafos. Y principio para acogerla, comprenderla y vivirla es la humildad, principio de la Sabiduría es el temor del señor, es ser humildes. Es una propuesta difícil e ilógica de aceptar, en medio de una sociedad relativa e individual. Pero la historia y la vida misma es muy sabia, aunque hayan distintos caminos donde nos podamos realizar no debemos olvidar nuestro orden, nuestro camino, el seguimiento de Jesús. ¡Bueno! si nos decimos llamar cristianos. Y los que no, al menos adoptar lo propio de ésta Sabiduría, el Servicio, la humildad.

Incomprensible a la razón humana, pero llena de Gozo y Paz, que en definitiva es el mayor tesoro que el ser humano ha de buscar. Pues de que me sirve ganar el mundo entero sino estoy en Paz con migo mismo, con Dios y con el Otro. El que tenga oídos que oiga.

El evangelio de Marcos es desconcertante. Se dedica a narrar la figura paradójica de alguien que trae la vida pero que al final encuentra la muerte ignominiosa. Ese mismo alguien nos pide que “Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos”. Es más sabio quien es más humilde, y la Sabiduría sobre todo, es saber vivir la vida. Es más sabio quien comprende que en el servicio estamos siendo primeros.

Hermanos, la Iglesia - y, con ella, cada uno de los discípulos - es convocada nuevamente por el Señor después de la dispersión de la cruz, después de la incomprensión y la infidelidad, y se pone en camino hacia Galilea, para seguirlo y vivir el evangelio, vivir el resucitado. Ésta  experiencia sugiere que quien ha vivido esta tensión de muerte y vida, de incomprensión y de nueva experiencia del Señor, podrá comprender lo que significa ser discípulo y podrá anunciar al mundo el misterio del Reino.

Una razón ligera y escéptica que no se deja impactar por la Buena Noticia difícilmente escuchará. Igual, lo único que si tengo que decir al respecto, es que nada ni nadie desconoce a Dios en las fronteras del límite.  “Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos”. ¡Levántate!

Bibliografía consultada

TAYLOR, Vicent Evangelio según San Marcos. Madrid: Ediciones Cristiandad 1980
SCHNACKENBURG, Rudolf. El Evangelio según San Marcos. Barcelona. Editorial Herder. 1973 TROADEC, Henry. Comentario a los Sinópticos. Madrid. 1982. B.A.C

 

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Última actualización: Septiembre 30 de 2006