Ciencia y Tecnología en el Proceso de Humanización

Fray Wilson Mendoza, O.P.

La ciencia y la tecnología  como creación del hombre, tiene como fin dos aspectos  esenciales: La “humanización” como “plenitud” del ser humano en relación con la naturaleza y el progreso de toda cultura, en donde el hombre  como un ser co – creador, plasma mediante el uso de la inteligencia y la razón lo que hace, no obstante, sus invenciones  pueden convertirse en un genocidio al utilizarlos           con fines personales e incompatibles con el fin de todo hombre; la felicidad.

1.    Introducción.

La ciencia y la tecnología como  creación del hombre tras un largo proceso en  relación con la naturaleza, ha tenido como fin optimizar las situaciones inhumanas del hombre, mejorando una vez más su condición de vida. La ciencia y la tecnología ha hecho fruto de un trasfondo histórico y dinámico del trabajo. Evidentemente, el paso  de la herramienta a la maquina, de lo artesanal a lo científico y técnico, ha posibilitado que el hombre realice los progresos  materiales más sorprendentes, inaugurando una nueva era en la humanidad.

Frente a los actos bélicos que han predominado en nuestra actualidad, se hace evidente para muchos que la ciencia y la tecnología como producto del trabajo, se han convertido no sólo en un medio para mejorar las condiciones inhumanas, a las que se ve sometido el hombre, sino también como un medio de destrucción masiva de lo humano y ambiental,  donde el hombre manifiesta cada vez más,  no sólo el poder de transformar lo creado sino, la  irracionalidad  al esclavizar y oprimir a su semejante, con tal de conseguir sus intereses, desdeñando en la mayoría de sus actos lo cultural e histórico de muchas civilizaciones, que se han visto  afectadas por el poder incontrolable del desarrollo científico y tecnológico que manifiestan  algunas  naciones.

Evidentemente nuestra pregunta fundamental es: ¿De que le ha servido la ciencia y la técnica al hombre en su proceso de humanización?. Este ensayo tiene como objeto presentar a grandes rasgos lo fundamental que ha sido la técnica y la ciencia para el hombre, en su proceso de humanización y transformación del mundo a sus necesidades,  fruto de un trasfondo histórico del trabajo, así mismo,  las  consecuencias que atrae a la humanidad al usarla  con fines particulares e incoherentes a los actos propiamente humanos o, del hombre en cuanto hombre.

2.    Reflexión Histórica del Trabajo.

Al hacer un estudio minucioso  y profundo del trabajo, para hallar el paso colosal de la simple herramienta a la ciencia y a la técnica, encontramos a lo largo de la historia  de las civilizaciones una concepción superflua de éste, como antelación a las grandes invenciones del hombre. Para la cultura Griega y Romana el trabajo es esencial y exclusivamente servil, es decir ocupación de la clase baja social. De esta manera, para los griegos  y romanos el trabajo está relacionado a todas aquellas cosas que solo le competen a los esclavos.

Aristóteles, al hacer la división de las ciencias, distingue entre actividades libres y serviles. Las actividades serviles hacen uso tanto del cuerpo como del alma pero no a la práctica de la virtud no obstante, las ciencias contemplativas hace al hombre virtuoso y libre de toda ambición material.  El trabajo ocupa una de las actividades últimas del hombre, la única actividad plenamente humana es la satisfacción que permite  la vida política y la vida contemplativa. [1]

Por otra parte, los grecorromanos, como es sabido, definían la cultura superior por el no – trabajo, ya que identificaban el trabajo con las tareas manuales, reservadas exclusivamente a los esclavos. El hombre libre era el que disfrutaba  del otium, es decir, al que no estaba de ninguna forma sujeto al negotium. [2] El trabajo es servil porque hace al alma semejante a la materia que él modifica; es humano en medida  en que es un servicio, que permite el ocio a algunos privilegiados. [3] En efecto, para la cultura Griega y Romana, el trabajo no tiene ningún valor significativo, en cuanto  no está orientado a la realización del hombre como tal es decir, a su plenitud, sino más bien a la esclavitud en cuanto no aporta  ningún conocimiento nuevo para el cultivo del espíritu ya que, es la repetición constante de una misma actividad.

3.    La Meta del Hombre; La humanización.

Considerar al trabajo como productor de cultura, es evocar la prodigiosa aventura del Homo Faber, del obrero, del artista,  del trabajar intelectual, que han edificado civilizaciones y que siguen enriqueciendo  el patrimonio común de la humanidad. El trabajo, interesa ante todo a la antropología cultural por su significación humana. Hay dos aspectos en el mismo que merecen particularmente nuestra atención: El trabajo como productor de cultura y el trabajo como medio de realización del ser humano.

Cuando Tomas de Aquino  aborda la dimensión del trabajo [4] , resalta  la importancia y el fin que este tiene en el hombre. De esta manera señala cuatro fines que tiene el trabajo en el hombre, orientados en su armonía a la formación integral es decir, a su plenitud.

El primero y que considera principal el procurar el sustento. Gracias al trabajo es como se trasforma  y adquiere valor la naturaleza. El hombre como un ser corpóreo compuesto de alma y cuerpo debe orientar todo su ser y potencialidades al trabajo como el lugar o despensa  donde halla lo oportuno para seguir sobreviviendo. Todo trabajo esta orientado a que el hombre se gane la vida procurando la posibilidad de vivir lícitamente sin afectar o perjudicar  a los demás con actividades ilícitas que, desoriente el fin de una sociedad que es vivir en la concordia y en la vida común.

 El segundo el suprime  la ociosidad  fuente de muchos males. El trabajo es efectivamente creador de cultura. El trabajo procura que el hombre no desvíe su proyecto de vida, sino a que la construya en medio del esfuerzo y la libertad, pues, el ocio  hace incurrir al hombre al mal en cuanto a que gane grandes cosas con el poco esfuerzo.  La cultura en el hombre no puede concebirse sin la aportación del trabajo, del esfuerzo inteligente de la investigación, es decir, sin un trabajo orientado hacia el progreso  del ser humano individual o colectivo.

El tercero es refrenar  las pasiones Así mismo en el trabajo el hombre refrena las pasiones en cuento somete el cuerpo a la disciplina, a la organización de su vida y a la búsqueda de la verdad. De igual manera, el hombre se diferencia de los animales porque  tiene entendimiento y las manos las cuales son los órganos de los órganos [5] y de las que se sirve de mil maneras, para buscar armas y defenderse del peligro,  del vestido y demás cosas necesarias pero además, para conocer y buscar la verdad.

Por último, dar limosna. En un sentido social, el trabajo tiene un valor importante en la medida en que el trabajo es el factor decisivo en la "creación de sociedad" y la impulsión del progreso, en donde el hombre colma las necesidades de aquellos que por alguna razón no pueden ejercer alguna actividad o se ven supeditada de ella por falta de algún miembro corporal, lo que le incumbe a toda persona ser solidario con sus semejantes y con los necesitados.

El progreso de la siderurgia y la metalurgia permitió la aleación  metalíferas más puras aún que los metales naturaleza; los molinos de viento y de agua reemplazaron tanto la energía natural del hombre como la del animal; los complicadísimos relojes  mecánicos anunciaban la posibilidad de autómatas todavía más complejos [6] . De esta manera el trabajo deja de ser una actividad somera y adquiere una dimensión sobresaliente toda sociedad puesto que supone el desarrollo de quién posea la técnica y  la ciencia.

Con los nuevos conocimientos técnicos y científicos, el hombre aprende a trasformar la naturaleza con el fin de suplantar su fuerza, pero también busca medios que permiten de una manera u otra sentar las bases para el dominio en la  guerra. Es así como la clase artesana y manufacturera se convierte en un grupo privilegiado en la  sociedad renacentista, rodeándola de un gran prestigio  y crédito social, que  el paradigma Aristotélico y la cultura Romana desplazaba a una actividad de carácter servil.

En la revalorización del trabajo el protestantismo juega un papel interesante en cuanto le da una connotación de “vocación” al trabajo, orientado a que el hombre lleve la obra de la creación a su máxima perfección. Para el protestantismo el trabajo es un medio de perfección individual y de bienestar social. El trabajo adquirió  un sentido cósmico y personal porque, el hombre lleva a su perfección la obra de la creación del mundo y de si mismo al interactuar con la naturaleza.

Marie Dominique - Chenu, subraya la vocación universal de todo hombre al trabajo, que se realiza así mismo sirviendo a sus hermanos y continuando la obra del creador. La situación del hombre como trabajador  puede entender en función de su puesto dentro de la economía del universo y del plan divino. [7] El trabajo es una de las dimensiones principales en el hombre, ya que se realiza o llega a su plenitud en la relación hombre-naturaleza. La relación que el hombre establece con la naturaleza no es, accidental o estoico sino que es  un lugar de humanización del hombre y de su perfección. Transformando la naturaleza el hombre se transforma así mismo,  de lo contrario cierra el horizonte donde se funde el hombre en la relación con la naturaleza como camino a su plenitud.

El hombre en el proceso de “maduración” entendida está como perfección, “plenitud” o “acabamiento”, la ciencia y la tecnología son importantes en cuanto se constituyen como medios para alcanzar el fin  que éste tiene para con la humanidad y el mundo, en el que modifica o mejora su mismo modo de vida, de esta manera la vida para el hombre deja de constituirse en un destino para ser un proyecto.

Este nuevo modo de vida se hace patente al permitirle al hombre salir de la postración física esto es el desligarse de ciertas enfermedad, del hambre y de la miseria así mismo, el sentirse más libre para su plena realización. De esta manera  es llevado el hombre a la plenitud humana es decir de la perfección del hombre.

4.    La Tecnología y la Ciencia en Nuestros Tiempos.

El hombre siempre ha trabajado en pro de su seguridad para solventar las necesidades que salen a su encuentro. Evidentemente, el hombre interactúa con el entorno de manera dinámica y recíproca, en donde tiende su realización y desarrollo con su semejante pero a su vez con el mundo que hace posible alcanzar su plenitud como persona.

La tecnología domina, hoy en día, nuestra vida cultural y social. Cada día más ligada a la ciencia, ella nos ofrece un arsenal  de medios que determinan  nuestra vida familiar y social, nuestras conductas, nuestras esperanzas  y... nuestros problemas [8] . El interés primordial del hombre ha hecho el de intentar mejorar sus condiciones de vida y para conseguirlo se ha valido de la ciencia y de la tecnología, las cuales han demostrado una solución temporal ante, los dilemas y aporías que el ser humano afronta en su proceso de maduración.

En el siglo XVII, el hombre toma en sus propias manos  el destino de la humanidad  mediante la ciencia y la tecnología de tal manera que, ésta trata de aplacar o desplazar las religiones históricas y le ofrece al hombre todo aquello que éstas últimas le había ofrecido como la salvación, la libertad, la paz y el colmar el hambre. Frente a los acontecimientos que ha vivido y experimentado el hombre en los últimos tiempos, se hace falacia todas aquellas propuestas y garantías que la ciencia y la tecnología ofreció en sus comienzos al hombre. Evidentemente es aquí donde surge la pregunta que  formulábamos  en un comienzo ¿De qué le ha servido la ciencia y la tecnología al hombre en su proceso de humanización?.

Después de tanto siglos  de ciencia y técnica, hemos tenido que aprender  en los últimos decenios, por el daño y la vergüenza, cómo esta autorrealización arbitraria  y sin barreras de occidente  no han traído a la humanidad salvación ni personal ni socio – política [9] . De esta manera,  la ciencia y la tecnología como medios para satisfacer las necesidades y controlar lo que afecta a la humanidad, ha sido alterada por el hombre provocando una metamorfosis humana y ecológico.

El hombre de hoy, se ha valido de la ciencia y de la tecnología no sólo para satisfacer las necesidades primordiales sino, a una sociedad de consumo de cosas temporales que se nos presenta deseosa de consumo, placer, olvido y poder.  A su vez, la ciencia y la tecnología han comportado la posibilidad de una autoaniquilación, en donde la humanidad y la naturaleza es cada vez más expuesta a una inhóspita destrucción por el mismo hombre que, se ve aventurada a una eminente guerra nuclear.

El hombre de hoy en el afán de mantenerse en el poder o de conseguirlo y desde allí poder manipular todas las dimensiones del hombre y ponerlas a su servicio a abusado de la ciencia y de la tecnología. Por otra parte, no es que este mal la ciencias y la técnica, sino el hombre mismo y su trato con ellas, su estimación con ellas. [10]   La ciencia y la tecnología como ilación del trabajo deben estar orientada a responder  a las necesidades básicas del hombre, y no a sus arbitrariedades, en donde el privilegio del derecho a la vida y a la dignidad de la persona predomine sobre la invención e innovación de nuevos instrumentos o aparatos  que usurpado toda clase de valor humano.

En conclusión. A medida que el hombre ha realizado nuevos inventos y han sido retenidos  por las nuevas generaciones la vida social, las relaciones entre los hombres y el entorno humano se han ido transformando  y continúan transformándose [11] . En efecto, no podemos descartar los grandes aportes que la ciencia y la tecnología han hecho a la humanidad en todas las dimensiones del hombre ya sea de carácter social, cultural, político y económica.

 El  paso de la simple herramienta a la ciencia y la técnica, ha jugado un papel muy importante en el proceso de desarrollo integral del hombre. Ciencia y técnica resultan perjudiciales  cuando  los convertimos en medio y pretexto para ocultar nuestros intereses personales, de esta manera abusamos de los grandes adelantos del hombre en vía a su realización como persona cuando ponemos en peligro toda existencia en la tierra, de esta manera, debe haber ciencia con conciencia [12] en donde los adelantos  técnicos y científicos no los convirtamos en medios para asegurar  intereses personales  sino que los orientemos como medios para alcanzar la felicidad de hombre en la ciudad terrenal.



[1] Crf. BORNE, Etienne & HENRY, françois. El Hombre y el Trabajo. DEDEBEC. Buenos Aires. 1937. p. 36.

[2] Crf. CORRIER, Herve. Diccionario de la cultura, para el análisis cultural y la cultura. Navarra. Estella. 1994. p. 422.

[3] BORNE, Etienne & HENRY, françois. El Hombre y el Trabajo. DEDEBEC. Buenos Aires. 1937. p.36.

[4] Crf. DE AQUINO, Tomás. Suma de Teología. II – II. q´ 187. a. 3. sol. B. A. C. Madrid . 2001. p. 711.

[5] Crf. DE AQUINO, Tomás. Suma de Teología. I. q´75. a. 5. ad. 4. B. A. C. Madrid . 2001. p. 695.

[6] Crf. TURRO, Salvio. Descartes del hermetismo a la nueva ciencia. Barcelona. Antropos. 1985

[7] BORNE, Etienne & HENRY, François. El Hombre y el Trabajo. DEDEBEC. Buenos Aires. 1937. p.40

[8] Crf.  HERRERA RESTREPO, Daniel. Teoría Social de la Ciencia y la Tecnología. Bogotá. Unisur, 1994. p. 49.

[9] Crf. SCHILLEBEECKX, Edward. Los hombres relato de Dios. Salamanca. SIGUEME, 1994. P. 24.

[10] Crf. Ibid. P. 25.

[11] Crf. HERRERA RESTREPO, Daniel. Teoría Social de la Ciencia y la Tecnología. Bogotá. UNISUR, 1994. p. 7.

[12] Crf. CÁRDENAS PATIÑO, Alberto. Revista Interdisciplinar Albertus Magnus.  p. 35.

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Última actualización 17 de Septiembre de 2003