Fray Byron Antonio Dávila Díaz, O.P.
Para nadie es un secreto que la Inquisición se ha convertido
en una de las instituciones más discutidas, cuestionadas,
polemizadas y juzgadas de toda la historia.
En la investigación histórica acerca de la
Inquisición convergen prejuicios, simpatías,
antipatías, celos, envidias y algo de "ignorancia
histórica" de parte de los "interesados"
en el tema. De aquí que la mayor parte de libros y
de memoriales acerca de la Inquisición más que
mostrar la realidad de ésta se limiten a expresar opiniones
y pareceres con una alta dosis de apasionamiento, es decir,
extremos. Esto obviamente ha llevado a una degeneración,
condenación y tergiversación de lo que realmente
perseguía la Inquisición.
Sin embargo, no hay que desconocer también, que muchos
memoriales han sido escritos con seriedad y sin fanatismos
lo que ha permitido reivindicar la verdadera imagen de la
Inquisición y rebatir la malévola y exagerada
que han querido atribuirle.
En este escrito presentaré algunas de las características
propias de esta Institución como su génesis,
personajes, evolución histórica y finalmente
algunos apartes de su incidencia en el mundo actual. Tratando
de ser lo más objetivo posible en el estudio acerca
del tema central de este escrito como es la Inquisición,
y al mismo tiempo imparcial en la formulación de los
contenidos busco más que presentar verdades absolutas
un breve esbozo de este amplio tema que en el ámbito
histórico ha tenido tantas interpretaciones; unas buenas
otras no tan buenas pero que de igual forma sigue siendo para
muchos un tema de actualidad. Para nadie es un secreto que
la Inquisición ha despertado el interés en muchas
partes, y que aun después de doscientos años
de haber sido abolida completamente en todos los países
aparece hoy día como una especie de corriente eléctrica
que hace que todo el mundo especialmente la esfera periodista
se interese en ella. Parto de la convicción de que
son muchos los libros, tratados, memoriales, comentarios sobre
la Inquisición que han pasado por nuestras manos, y
que en cada uno de ellos hemos apreciado el fruto del estudio
que haya tenido que hacer el escritor o comentarista a la
hora de atreverse a hablar de un tema tan controvertido y
de tantos personajes a favor y en contra como es el de la
Inquisición.
De igual forma, este escrito, es el resultado de un breve
y serio estudio sobre lo que han sido los anales de la Inquisición.
Obviamente las pocas páginas que contiene dan a entender
que esta vez no se trata de un extenso tratado histórico
sobre la Inquisición, sino de una breve reseña
pero no por ello resulta menos interesante; al contrario muy
oportuna con el tema central de esta edición de la
revista Optantes.
GÉNESIS DE LA INQUISICIÓN...
Tanto la aparición de las Ordenes Mendicantes (Edad
Media, s. XIII), las Cruzadas y los Concilios entre otros
corresponden a períodos y situaciones concretas en
la historia de la Iglesia. Así también la Inquisición
comienza a gestarse en medio de una necesidad apremiante de
la Iglesia.
La Inquisición como institución y organización
jurisprudente fue erigida primordialmente para combatir la
fuerte oleada herética que golpeaba a la Iglesia Católica
en el siglo XIII. "El abandono a la reacia tolerancia
por parte de la Iglesia a la herejía, y el comienzo
de su persecución se da entre los años 1163
y 1184. La primera señal de esta nueva política
para combatir la herejía fue la bula Ad Abolendam
promulgada por el Pontífice de la época, Lucio
III en el año 1184. En dicha Bula se ordenaba expresamente
hacer inquisición en busca de herejías.
(Cfr. BURMAN, Edward. "Los secretos de la inquisición."
P. 27)"
Vale la pena aclarar que este no es el comienzo propiamente
dicho de la Inquisición, sino sólo los primeros
fenómenos y causas que posteriormente llevarían
a su creación.
Ahora bien, teniendo en cuenta la definición etimológica
de "herejía" que equivale a opinión
o doctrina teológica que se sostiene contra la Doctrina
Católica y Ortodoxa de la Iglesia, entenderemos entonces,
el porqué de la necesidad de crear una nueva estrategia
política para erradicar de cuajo el problema de la
herejía.
Entre algunas de las herejías combatidas por la Inquisición
tenemos a los Cátaros, Valdenses, Albigenses...
Los Cátaros negaban el principio fundamental del cristianismo:
no creían en un solo Dios, sino en uno bueno que había
creado el mundo inmaterial y, en otro malo que había
creado el material, es decir, eran maniqueos.
Esta secta se inclinaba especialmente por la búsqueda
de la perfección espiritual y llegó a rechazar
de lleno el cristianismo ortodoxo aludiendo que éste
le concedía demasiado valor a la carne y muy poco al
espíritu.
Los Valdenses era una secta de fundamentalistas cristianos
a los que en principio se les conoció bajo el nombre
de "hombres pobres de Lyón". Fue posteriormente
cuando adoptaron el nombre de su fundador Pedro Valdo (o Valdés.)
Estas herejías y muchas otras tuvieron su mayor concentración
en el sudoeste de Francia en las regiones de Toulouse, Agen
y Albi de donde deben el nombre la secta de los Albigenses.
Vemos entonces cuál fue el génesis de la Inquisición
y los fines para los que fue creada. Lejos de atacar la gente
lo que buscaba realmente era sacarla de la ignorancia religiosa
e instruir a los creyentes en cuestiones de fe y doctrina.
De hecho "hacer inquisición" no quería
decir otra cosa que dedicarse a la investigación de
aquellos casos y hechos que atentaran directa o indirectamente
contra las leyes del Estado, y contra la Doctrina de la Iglesia
y su ortodoxia y sancionar a los causantes de dichos actos
tal como sucede actualmente cuando es infringida alguna ley
del Estado o de la Iglesia.
Es muy importante también y no se puede perder de vista
porque debido a ello es que se han cometido la mayor parte
de errores en la lectura e interpretación de los hechos
ocurridos durante el largo período de la Inquisición,
y es que la mayor parte de los memoriales que se han escrito
sobre la Inquisición surgieron muy distantes del hecho
mismo, es decir, mucho tiempo después.
Por otra parte los ataques que se dieron en un principio contra
la Inquisición hicieron que se olvidara algo muy importante
a la hora de hacer la lectura hermenéutica de los hechos:
el contexto vital e histórico. Así, estos
hechos, por inhumanos que nos parezcan a nosotros (con todo
y las exageraciones de los que están en contra o a
favor de la Inquisición) para la sociedad medieval
era algo normal que hacía parte de su cotidianidad.
La cuestión es que no podemos leer la historia de la
Edad Media con los ojos de la Modernidad y la Posmodernidad.
Quede claro que no se puede pretender, desde ningún
punto de vista, penalizar y totalizar la historia haciendo
de ella un "auto de fe" o proceso inquisitorial.
Esto sería por demás la contradicción
más evidente y absurda por parte de quienes han pretendido
condenar a la Iglesia Católica llevándola a
la propia Inquisición.
Por otra parte hay que decir que la misma Iglesia en muchas
ocasiones fue víctima de la "barbarie medieval",
cuando muchos de los herejes asesinaban a sus miembros con
mucha más crueldad y salvajismo que la misma Inquisición.
Esto para hacer por ejemplo referencia al caso ocurrido en
1238 cuando Gregorio IX envió inquisidores a España
de los cuales muchos fueron capturados, torturados, asesinados
y quemados por los herejes (Ibíd.). Así, que
si únicamente en la Inquisición quisiera verse
(como muchos han pretendido) crueldad y tiranía tenemos
casos como el anterior que muestran la otra cara de la moneda.
PERSONAJES: Inquisidores vs. Inquisidores...
¿Qué es lo más irónico entre
la Inquisición y los estudiosos del tema? Que quienes
han dedicado numerosos tratados y memoriales juzgándola
acérrimamente se han convertido en sus propios inquisidores.
Dentro de los personajes más influyentes, destacados
y polémicos de la Inquisición tenemos a los
dominicos Bernardo Guidonis (o Gui), Pedro de Verona (San
Pedro Mártir), Tomás de Torquemada y Nicolás
Eymeric entre otros. Tenemos también al franciscano
Gonzalo Ximénez de Cisneros (conocido mas comúnmente
como el cardenal Cisneros.) A estos frailes se les encomendó
gracias a sus dotes intelectuales, morales, espirituales,
teologales y humanas la difícil tarea de "hacer
inquisición" en las principales provincias de
Francia, Italia y España entre otras.
Algo que también vale la pena aclarar ("ahora
que estamos hablando de frailes") es que la mayoría
de historiadores afirman que Santo Domingo de Guzmán
fue uno de los más implacables inquisidores de la historia,
e incluso lo presentan presidiendo "autos de fe."(Óleo
de Pedro Berruguete, del siglo XV, en donde aparece Santo
Domingo de Guzmán presidiendo un "auto de fe.")
Pues, sépase bien que no es así puesto que
hasta cuando Inocencio III murió (en 1216) aun no existía
legítimamente la Inquisición. Recordemos que
la Inquisición fue erigida durante los primeros seis
años del pontificado de Gregorio IX, es decir, entre
1227 y 1233.( Cfr. BURMAN, E. "Los secretos
"
p. 32.) Para entonces tanto Inocencio como Domingo de Guzmán
habían muerto.
Casos como estos son los que demuestran que la Inquisición
y sus personajes han sido víctimas muchas veces de
la "inquisición" malintencionada de muchos
fanáticos que ignorando las razones de la Iglesia y
el contexto en que ocurrieron los hechos no han pasado de
ser los propios inquisidores de la Inquisición.
Lamentablemente no podemos detenernos en más detalles
de la vida de estos personajes puesto que se necesitarían
muchas páginas para ello. Confiemos que lo poco o mucho
que se haya dicho hasta el momento sirva como incentivo para
hacer estudios más serios de tal forma que permitan
conocer más a fondo el amplio, antaño y siempre
actual tema de la Inquisición.
PUNTO & APARTE: Incidencia y Actualidad de la "Inquisición..."
La Iglesia Católica empezó el siglo XX con
una fuerte reacción conservadora hacia el modernismo
lo que hizo que cobrara nueva vida una Institución
que venía en decadencia de un tiempo para atrás.
Uno de los instigadores y gestores de esta reacción
fue el cardenal Rafael Merry del Val, según historiadores
contemporáneos uno de los hombres modernos más
influyentes de la Inquisición.
Merry del Val fue nombrado hacia 1898 (cuando sólo
contaba con 33 años de edad) consultor de la congregación
del Santo Oficio. Durante el pontificado de Benedicto XV (1914
1922), Merry del Val, tras una larga y brillante carrera
diplomática fue nombrado secretario de la Suprema Congregación
del Santo Oficio cargo equivalente al de inquisidor general.
Su obra maestra como secretario de la Inquisición fue
el prefacio que escribió en 1929 para la edición
del "Index Librorum Prohitorum" (Indice de
Libros Prohibidos) en 1930. El contenido del "Indice"
aunque es más actual tampoco escapó a las exageradas
críticas que años atrás le hicieran a
la Inquisición. En general el "Indice" se
ocupaba de aquellos libros que contradecían explícitamente
la doctrina católica, y no de libros pornográficos
y literatura como muchos han pensado.
A partir de 1908 Pío X suprimió la palabra "Inquisición"
del nombre oficial de la organización y empezó
a conocerse con el nombre de "Santo Oficio" aunque
este calificativo era ya alternativo desde el siglo XVI.(
Cfr. EDWARD, B. "Los secretos
" p. 209.)
Los cambios más recientes del Santo Oficio tuvieron
lugar bajo el pontificado de Pablo VI en el decenio de 1960.
Este pontífice reorganizó el Santo Oficio en
1965 y le dio el nombre de "Sagrada Congregación
para la Doctrina de la Fe" que es el nombre que actualmente
lleva y tiene competencia en todas las cuestiones que directa
o indirectamente se refieren a la doctrina católica
o amenacen su ortodoxia.
"Así, esta Inquisición reformada
y conocida hoy día como Sagrada Congregación
para la Doctrina de la Fe sigue incidiendo bajo la dirección
del cardenal Joseph Ratzinger heredero de una larga tradición
de más de 700 años, quien fue nombrado por Juan
Pablo II prefecto de la Sagrada Congregación para la
Doctrina de la Fe". (Ibíd. p. 210)
De las diferencias más profundas entre la Inquisición
medieval y la Institución actual se encuentra básicamente
la apertura al diálogo y la tolerancia religiosa por
parte de Juan XXIII y Juan Pablo I. En la Edad Media, por
ejemplo, no se le permitía al acusado tener un leguleyo,
es decir, un abogado en nuestro lenguaje actual. Esta ha sido
una de las críticas más fuertes que se le ha
hecho a la Inquisición del s. XIII. La reacia actitud
de no permitir este tipo de "abogados" se debía
básicamente a que los inquisidores argüían
que éstos no tenían conocimientos profundos
y claros sobre teología y Sagrada Doctrina, y por ello
mismo, en lugar de ayudar al acusado lo que hacían
era confundirlo más con sus preguntas e intervenciones
de carácter legislativo.
Otro de los casos anómalos y abusivos de la Inquisición
era la confiscación de bienes de los acusados de herejía
y la persecución aun después de la muerte.
El primero (las confiscaciones) consistía en el manejo
turbio que se hacía para apropiarse de los bienes de
aquellos que poseían riquezas. Una vez eran acusados
de herejes perdían todo derecho civil y religioso y
sus bienes pasaban a manos del Estado. Obviamente fueron muchos
los casos inspirados por la codicia para apropiarse ilegalmente
de las riquezas de dichos acusados.
Una vez ocurrida la confiscación una parte de los
bienes pasaba a manos de los inquisidores con el pretexto
de cubrir sus itinerarios. Otra era destinada a las obras
de caridad, y finalmente la última parte era destinada
al patrocinio de las Cruzadas.
El segundo caso (las persecuciones póstumas) consistía
en otro de los abusos que muchas veces cometió la Inquisición.
En ocasiones era tan exagerada y poco evangélica la
actitud de algunos inquisidores que no contentos de haberles
propiciado cualquier cantidad de tormentos a los herejes aun
después de muertos los seguían "juzgando"
por sus actos en vida llegando hasta el extremo de desenterrar
muchos cadáveres y en medio de bochornosas procesiones
arrastraban por las calles sus cuerpos (muchas veces habiéndole
prendido fuego) con el pretexto de que sirviera de escarmiento
a aquellos que aun estaban reacios a abandonar la herejía.
Hoy día (gracias a Dios) sabemos que no sucede lo mismo.
La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe no
es una Inquisición maquillada, sino realmente la reunión
de peritos en Doctrina católica, Teología, Eclesiología,
Historia y Derecho Canónico entre otros; encargados
de que el mensaje de salvación siga siendo anunciado
a todos los hombres sin necesidad de recurrir a la confiscación
de bienes, torturas, persecuciones póstumas...
La Iglesia es también actual. Hoy por hoy está
abierta al diálogo interreligioso, está participando
de los movimientos ecuménicos que de una forma u otra
contribuyen al intercambio de credos y no se entienda esto
como un comercio de la fe, sino como la continua búsqueda
de aquello que nos une, y no de lo que nos separa de las otras
religiones.
La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe
es ante todo el resultado de un largo proceso de cambio, evolución,
maduración y crecimiento de la Iglesia a través
de toda su historia. Esto la ubica en un nuevo plano como
pionera y bocera del mensaje y misterio de salvación,
y al mismo tiempo se convierte en el canal que permite que
dicho mensaje sea asequible para todos los hombres.
Lo más reciente que se ha dicho acerca de la Inquisición,
y que además ha sido bien evaluado según especialistas
aconteció en el Congreso Conciliar realizado en el
Vaticano del 28 al 31 de octubre de 1998 conformado por 40
historiadores especialistas en el tema de la Inquisición.
La mayoría de participantes eran de habla hispana.
Aprovechando la cobertura del evento, y la preparación
para el Año Jubilar que en ese entonces venía
realizándose el papa Juan Pablo II a nombre de toda
la Iglesia pidió perdón por los errores del
pasado concretamente por las cruzadas, el tráfico de
negros y la condena de Galileo (Cfr. Encíclica Tertio
Milenio Adveniente, numeral 35)dando a entender que la
Iglesia no le tiene miedo a la verdad; aun a la verdad histórica.
De esta manera queda comprobado que la aproximación
profundamente negativa acerca de la Inquisición está
casi superada por parte de los historiadores más competentes.
Esto pues, ha permitido un vuelco historiográfico que
muestra la otra cara (¿positiva?) de la Inquisición
tanto así que muchos se han planteado el interrogante
de si se puede hablar de la Inquisición como una apología
de la fe. Más aun han planteado la posibilidad de hablar
incluso de una apología de la propia Inquisición.
Concluyamos pues, rescatando el valor teológico de
la Inquisición el cual se fundamenta y apoya en la
tradición apostólica de velar y cuidar con ferviente
celo el depósito de la fe.
Respecto de esto último encontramos en las llamadas
"Cartas Pastorales" del apóstol Pablo
(Primera y Segunda a Timoteo, Tito y Filemón) todo
un tratado apologético de la fe.
En dichas Cartas el Apóstol incisivamente exhorta a
los creyentes a guardar y defender la "sana doctrina",
y el "depósito de la fe" el cual contiene
el misterio de la Pascua de Cristo. Este depósito de
la fe se veía abiertamente amenazado por los falsos
maestros de la época de los cuales Pablo, advierte
cuidarse prohibiéndoles a los creyentes escuchar sus
vanos discursos. Esto mismo es en última instancia
lo que pretendía la Inquisición: defender, cuidar
y velar por la Sagrada Doctrina de la Iglesia Católica
y su ortodoxia, aunque esto obviamente no justifica que para
ello hubiera empleado en muchos casos la violencia y cometer
tantos crímenes y abusos.
Finalmente y con acento profético e inspirado digamos
que nuestra Madre Iglesia aunque juzgada, calumniada, traicionada
muchas veces por sus miembros, llevada a juicios inquisitoriales;
muy por encima de todo ¿Quién podrá vencerla?
¿Quién logrará derrocarla? ¡Nadie!
¿La razón? Porque es invencible como el mismo
Cristo a quien tiene por cabeza y sobre Quien ni siquiera
las puertas del infierno prevalecerán. Ella, la Iglesia,
avanza triunfante hacia la nueva Jerusalén donde será
levantada en lo alto y glorificada como nunca antes se haya
visto para confundir y vencer a sus enemigos tal como lo hiciere
el mismo Cristo aquel glorioso domingo de su Resurrección.