EL
ROSARIO UNA ORACIÓN DE INSPIRACIÓN DOMINICANA
Todas
las comunidades religiosas se glorían de tener y cultivar
una forma propia de devoción a la Virgen María. La
Orden de Frailes predicadores, desde sus origenes, ha visto en María
no solo el modelo perfecto del cristiano sino también del
apóstol. Por eso, a través de su historia, ha honrado
y venerado su memoria con una devoción conocida y difundida
universalmente: EL ROSARIO.
La
Iglesia ve en el rosario una síntesis de la oración
cristiana unida a una catequesis fácilmente accesible a todas
las mentalidades; una enseñanza completa de los principales
misterios de nuestra salvación dentro de un clima de oración
vocal y mental. Si miramos solamente el aspecto exterior, el Rosario
contiene ya las oraciones más bellas del cristianismo: el
Padrenuestro y el Ave María, formulaciones de contenido bíblico,
y la invocación Gloria al Padre... Y mientras se recitan,
el espíritu es invitado a revivir todos los acontecimientos
de la vida de Jesús y de María: acontecimientos gozosos,
de dolor y de gloria. Podemos decir que cada vez que recitamos el
Rosario repasamos y revivimos todo el evangelio.
EL
ROSARIO NACIÓ DE LA PREDICACIÓN
La predicación
anuncia los grandes misterios de nuestra salvación y nos
invita a descubrir el designio de Dios y a manifestarlo en una vida
conforme al Evangelio. Pero esta palabra escuchada hay que meditarla
y hacerla oración. Los misterios de gozo, de dolor y de gloria
que se nos anuncian en la predicación, se nos proponen en
forma sencilla a nuestra contemplación en la oración
del Rosario. El Rosario es ante todo una meditación sencilla
de los grandes acontecimientos de la vida de Jesús y de María,
anunciados en la Predicación. Por eso el Rosario ha nacido
de la Predicación.
EL
ROSARIO ES UNA PREDICACIÓN
Cuando
el creyente medita los acontecimientos de nuestra Salvación
en el Rosario, escucha la Palabra de Dios y descubre que "Dios
ha amado tanto a los hombres que envió a su propio Hijo,
para que quien crea en Él no perezca sino que tenga vida
eterna" (Jn 3, 16).
El rosario
contiene y sintetiza el objeto fundamental de la predicación
del Evangelio. Por eso el Rosario, por sí mismo es una predicación.
EL
ROSARIO ES UNA PREDICACIÓN POPULAR
Alegría,
dolor y triunfo. Son tres palabras que todos los hombres comprenden
fácilmente ya que son producto de la experiencia diaria de
cada uno. Nuestras alegrías y nuestras tristezas, nuestros
triunfos y nuestros fracasos nos llevan a comprender los gozos,
los sufrimientos y los triunfos de Jesús y de su santa Madre.
Estas experiencias nos abren el camino de la contemplación.
Pronto descubrimos que más allá de toda alegría
y de todo sufrimiento sobre la tierra, existe la gloria de la resurrección
que todos esperamos.
Cada
vez que el creyente recita y medida los misterios que nos dieron
vida, revive el mensaje del Evangelio y experimenta la presencia
constante de Jesús en su propia vida.
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