Un símbolo de esperanza para una sociedad imperante

|  junio 03 de 2021   •   Lic. Laura Nataly Vargas Sánchez  |

Los días 15 y 16 de mayo de 2021, una réplica de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá visitó la Escuela de Cadetes de Policía “General Francisco de Paula Santander” con motivo de su octogésimo primer aniversario.

La llegada de la imagen a dicha escuela se realizó a través de helicóptero. Tras su arribo, los frailes dominicos, sus eternos guardianes, ya se encontraban esperándola. Fr. Carlos Mario Alzate Montes, O.P., prior y rector del santuario, elevando las más intensas plegarias a Dios, incensó la imagen. Posterior a ello, los honores policiales no se hicieron esperar y entre desfiles, trajes impecablemente planchados y movimientos sincrónicos perfectos, la reina de los colombianos tomó su lugar entre cada formando, alto mando, administrativo, servidor y directivo.

Una banda de paz acompañó la llegada de Nuestra Señora mientras era recibida en cada uno de los espacios. Diversas banderas no se hicieron esperar y con todo el júbilo que una visita de estas contiene, ondearon sin cesar. Luego de un extenso recorrido por las diferentes instalaciones, la imagen de la reina y patrona de todos los colombianos fue puesta, muy al estilo colonial, en la capilla de la escuela para su veneración y oración.

Las plegarias a Dios tomaron su espacio en el cielo a través del incienso con el que de nuevo fr. Carlos Mario impregnó dicha capilla. Este gesto se vio acompañado de un místico momento de oración, acompañado a su vez de la exposición del Santísimo. La imagen pernoctó allí, para que propios y conocidos rogaran a Dios la protección para sus almas.

A la mañana siguiente, en el domingo, día del Señor y previo al inicio de la eucaristía, tomando la palabra, fr. Alzate afirmó lo significativo de esta ocasión en la que Nuestra Señora visitaba esta institución tan llena de protagonismo por estos días en nuestra nación. Al mismo tiempo, recordó distintas particularidades de la advocación chiquinquireña, afirmando que, es reina y madre, abrigo y amparo, y consuelo y fortaleza en los momentos difíciles. Igualmente, señaló que esta visita era una oportunidad para recordar que, en su mayoría, el pueblo colombiano apoya a cada uno de los miembros de este organismo, que los quiere, que la crisis pasará y será para bien.

Es de resaltar también que, en palabras del guardián mayor del santuario, esta visita,

“…es un signo evidente y un símbolo que anticipa esos buenos tiempos que nos aguardan. Que ella ha venido a quedarse, a alojarse en el corazón de cada uno y que ella nos va a dar la lucidez y sabiduría, prudencia y reciedumbre, para que en estos tiempos de prueba, ustedes sepan responder con altura, con dignidad los agravios y sepan mantener el orden, la disciplina y velar por la vida, la honra y los bienes de los colombianos, que es la misión para la cual ustedes han sido escogidos”.

Tras esta intervención, el director general de la Policía Nacional, mayor general Jorge Luis Vargas Valencia, asumió la vocería y retomando un poco las palabras del prior del santuario, señaló la importancia de este momento aseverando que,

“…recibir a Nuestra Señora en el —alma mater— de la Policía Nacional en estos momentos importantes de la democracia, de la institucionalidad, de coyuntura y difíciles en términos de la seguridad y la convivencia, pero con mucha claridad institucional, es más que un honor y es una bendición porque ratifica para lo que está hecho un policía: para servir, para hacer lo correcto y para hacer el bien”.

De igual manera, Vargas Valencia pidió por la protección a la policía, para que continúen haciendo lo correcto, protegiendo no solo a los demás, sino también la vida, los bienes y la dignidad de las personas. Acusando el principio constitucional, aseguró que la Policía Nacional, en su naturaleza civil, lo único que hace es hacer lo correcto. Asimismo, pidió a Nuestra Señora, claridad y grandeza humana para corregir y pedir perdón por lo que no ha sido correcto, y fortaleza para que siga guiando a este ente en el camino de hacer lo que le corresponde, como es el servir a los colombianos y al mundo.

Luego de esto, monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, obispo castrense de Colombia, realizó una oración a la Virgen con motivo del aniversario que los congregaba. “Te pedimos por una profunda renovación espiritual de esta comunidad. Que todos busquen con gran esfuerzo por vivir con integridad los compromisos de fidelidad a Dios y a la patria” fueron algunas de las líneas propias de esta oración con la que se dio inicio a la procesión de entrada. Los honores iniciaron con premura  y en medio de trompetas resonando, pasos sincrónicos, jinetes y sus caballos, trajes de gala, banderas blancas y de fondo, el Himno Mariano, compuesto por el presbítero Juan Crisóstomo García, música de Daniel Zamudio y para esta ocasión, interpretación de la Orquesta Sinfónica de la Policía Nacional de Colombia, la imagen de la Virgen recorrió los diferentes espacios de la escuela, para posteriormente dar inicio a la celebración eucarística.

La eucaristía, la cual se realizó de manera campal y cumpliendo todos los protocolos de bioseguridad, estuvo presidida por monseñor Ochoa Cadavid y en el marco de la celebración de la Ascensión del Señor, encomendó a los oficiales, suboficiales, patrulleros y personal administrativo. Durante la homilía, el obispo de la Diócesis Castrense de Colombia, recordó los albores del trabajo de la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander y cómo estos se unían providencialmente con la llegada de la imagen de Nuestra Señora en su copia peregrina.

A su vez, señaló cómo, esta visita de Nuestra Señora es sinónimo de agradecimiento por todos los beneficios, por la fortaleza y por el trabajo de todos los hombres y mujeres que sirven a la patria y que se entregan con altos ideales. Además, Ochoa Cadavid quiso realizar una serie de reflexiones breves acerca del lema de la Policía Nacional y su relación con los valores en la fe. De la misma forma, resaltó que, acoger a la Santísima Virgen de Chiquinquirá y vivir públicamente la eucaristía era signo de esa fe que los integrantes de esta organización no podían perder, sino por el contrario que tenían que fortalecer, para recibir el consuelo en los días de esta coyuntura nacional. Comenzando a concretizar, evocó que María “es un signo claro para Colombia, un signo de renovación, un signo de volver a mostrar los colores, la claridad de la significación”. Afirmó que, el regazo de la Virgen, es para todos “razón de vida y esperanza” para que “como discípulos de Jesús” se pueda “trasmitir ese mensaje de renovación”.

Con miras a concluir, el prelado castrense de Colombia, resaltó que,

“… Dios y especialmente, la Santísima Virgen de Chiquinquirá, bendigan y protejan esta Escuela de Cadetes General Santander, en su alto servicio a la patria, su director, sus formadores, profesores, todos sus alumnos, cadetes y alféreces y a todo el personal que aquí trabaja”.

Debemos acotar que, el acto litúrgico también fue acompañado por la Orquesta Sinfónica, en cabeza de su director artístico, el maestro Carlos Eduardo Escalante Hernández. Antes de finalizar esta ceremonia, se llevó a cabo una bendición de rosarios de manos del señor obispo y con posterior imposición de los mismos para distintos miembros de la institución, en compañía del señor coronel Carlos Fernando Triana Beltrán, director de la Escuela de Cadetes. El momento estuvo animado con el Ave María de Franz Peter Schubert, de forma instrumental.

Luego de esto, se dio paso a los saludos de pláceme de la ocasión por parte de monseñor, deseando que cada persona perteneciente a la institución pueda “seguir sembrando esperanza” en el lugar en que la patria los coloque o les pida su servicio. Con la bendición final, monseñor Ochoa Cadavid realizó una oración por los integrantes caídos y otros fallecidos.

A continuación, el mayor general Bustamante Jiménez extendió el saludo dejado por el mayor general Jorge Luis Vargas Valencia en el que se mencionaba que todos, como organización, abrazaban “con fe y amor esta visita de Nuestra Señora del Rosario, la Virgen de Chiquinquirá”, pidiendo, “su intersección por la protección de la Policía Nacional y por la renovación del orden en Colombia”, así como la advocación chiquinquireña también se renovó. Por otro lado, mencionó que, “la patrona de Colombia sabrá escuchar nuestras plegarias y atender nuestras peticiones”. Para finalizar, Vargas Valencia pidió encomendar a Nuestra Señora a “todas las víctimas de la violencia, a todos los que han muerto los últimos días y a todos los lesionados, para que acudan a ella como madre y maestra”.

Tras este espacio, se realizó la entronización de una imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en la Dirección General de la Escuela de Cadetes. Acto seguido, se realizó nuevamente una procesión en honor a la Virgen, en conmemoración del octogésimo primer aniversario. Posteriormente, se bendijo a todas las familias presentes al ritmo las voces de un coro infantil.

En el ocaso de esta celebración y en medio de banderas blancas, símbolo universal de paz, en el Monumento “Ventanas a la Eternidad”, se llevó a cabo una oración como homenaje a los veintidós fallecidos en el atentado terrorista del 17 enero de 2019 en la misma escuela. Así pues, se rindió un homenaje, nuevamente con la música del Ave María de Schubert en latín y en la voz de una de las integrantes de la orquesta filarmónica. Ese mismo domingo, tal como se había realizado la llegada y después de un nuevo momento de oración en la capilla de la escuela, la réplica de la imagen de Nuestra Señora retornó por medios aéreos a su santuario.


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