Durante el Encuentro de Estudiantados de la Zona Bolivariana – ENES 2026, que se realiza en Bogotá, y que reúne a los freiles estudiantes de Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, fr. Franklin Buitrago, padre provincial de los dominicos en Colombia, invitó a los jóvenes frailes a asumir el estudio, la contemplación y la búsqueda de la verdad como dimensiones centrales de la vida dominicana.
En su conferencia, fr. Franklin recordó que la Orden de Predicadores ha estado históricamente vinculada al estudio y a la vida intelectual. Sin embargo, señaló que esta tradición no debe entenderse únicamente como un legado del pasado, sino como una responsabilidad personal y comunitaria.
“¿Qué estoy construyendo con mi vida? ¿A qué estoy dedicando mis energías? ¿Quién quiero ser como dominico?”, fueron algunas de las preguntas dirigidas a los frailes estudiantes.
El padre provincial destacó que estudiar no consiste solamente en asistir a clases o cumplir los requisitos de la formación inicial. Implica cultivar disciplina, profundidad, pensamiento crítico y hábitos permanentes de lectura y reflexión.
También subrayó que el estudio está directamente relacionado con la misión. Una predicación pertinente, una catequesis sólida y un acompañamiento pastoral capaz de responder a las necesidades de las comunidades requieren formación permanente, análisis de la realidad y profundización teológica.
En este sentido, la búsqueda de la verdad constituye uno de los aportes específicos que la Orden puede ofrecer a la Iglesia. Se trata de estudiar para comprender, amar y compartir la verdad, no para acumular conocimientos ni asumir actitudes de superioridad.
La conferencia también invitó a pensar el estudio desde los desafíos actuales de la región: la diversidad cultural, los derechos humanos, el cuidado de la casa común, la inteligencia artificial, las redes sociales, la polarización y los fundamentalismos.
Frente a estos retos, fr. Franklin propuso una forma dominicana de estudiar basada en el diálogo, la humildad, los matices y la capacidad de escuchar.
El encuentro dejó una invitación clara para los jóvenes frailes: aprovechar esta etapa de formación y asumir el estudio como una práctica que debe acompañar toda la vida, al servicio de la predicación, la Iglesia y las comunidades.