La jornada comenzó con la Misa del Espíritu Santo, en vísperas de uno de los momentos más significativos del Capítulo Provincial: la elección del hermano llamado a asumir el gobierno de la Provincia. En su homilía, fray Osvaldo Murillo Lenis, O.P., invitó a vivir este momento con tres actitudes fundamentales: apertura, silencio y acogida. Apertura para dejarnos conducir por el Espíritu hacia nuevos caminos; silencio para escuchar a Dios y a los hermanos, incluso a quienes no están presentes; y acogida para acompañar fraternalmente a quien reciba la responsabilidad de gobernar.
Con este horizonte espiritual, los capitulares iniciaron el proceso electoral en el Convento de Santo Domingo de Bogotá, bajo la presidencia del mismo fray Osvaldo, Vicario de Provincia. Y aquí aparece la hondura de este momento: los frailes no se reunieron solamente para elegir a uno de sus hermanos, sino para descubrir, a través de la oración y el discernimiento comunitario, a quién había llamado Dios para servir a la Provincia. Cada voto expresaba una responsabilidad personal puesta al servicio del bien común.
La elección del Prior Provincial requirió dos votaciones. Tras el primer escrutinio, ninguno de los candidatos alcanzó la mayoría necesaria. Fue en la segunda votación cuando uno de los hermanos obtuvo los votos requeridos y fue proclamado elegido, quedando pendiente la correspondiente confirmación por parte de la autoridad competente de la Orden.
Con este paso, la Provincia avanzó en la renovación de su gobierno, después del cuatrienio de servicio de fray Franklin Buitrago Rojas, O.P. El proceso recordó que, en nuestra vida dominicana, la autoridad no es un privilegio, sino un servicio confiado por los hermanos para cuidar la comunión y promover la predicación.
Por la tarde, los capitulares continuaron con otras elecciones. En primer lugar, acordaron presentar al Maestro de la Orden un candidato para el oficio de Regente de Estudios, encargado de animar la vida intelectual de la Provincia, quedando pendiente su nombramiento.
Llegó después el momento de elegir a los seis definidores, frailes que integrarán el Definitorio, instancia encargada de estudiar y tomar decisiones sobre los asuntos del Capítulo. Antes de votar, los hermanos intercambiaron criterios sobre la diversidad de regiones, generaciones y experiencias apostólicas, procurando preservar la libertad de elección.