Un fraile de fortaleza única y cualidades robustas
Un fraile de fortaleza única y cualidades robustas
Exequias de fr. Pedro José Díaz, O.P.
| septiembre 01 de 2025 |
El pasado 27 de marzo, en la Basílica Menor de Nuestra Señora de Chiquinquirá, el padre Pedro José Díaz, O.P., presidía la eucaristía de acción de gracias por sus ochenta años de vida, rodeado de sus familiares, amigos y sus hermanos de hábito. El 25 de agosto, casi cinco meses después de festejar su natalicio, quienes lo acompañaron, se reunieron nuevamente para celebrar la Eucaristía para despedirlo y agradecer al Dios del amor, por su vida, su vocación y su ministerio, encomendándolo a su misericordia, pidiendo para él el descanso eterno y para sus familiares y amigos el consuelo y la fortaleza.
En una sentida reflexión, fr. Franklin Buitrago Rojas, O.P, prior provincial y quien meses atrás despedía a fr. Orlando Rueda, O.P, mencionaba que fr. Pedro Días, O, P., tenía un temperamento templado, una fortaleza única y unas cualidades robustas, que lo identificaban como un pilar para su familia, para la provincia dominicana de Colombia, para la Universidad Santo Tomás.
Fr. Pedro José fue un fraile que desde muy joven recibió de sus hermanos oficios de gran responsabilidad, con la confianza de que los llevaría adelante con total empeño, con seriedad y dedicación. Un fraile predicador que vivió con entereza, con firmeza y convicción su vocación dominicana.
Muchos frailes de diferentes generaciones lo recuerdan como promotor vocacional, como formador, como superior, como directivo, como misionero, como capellán universitario, como docente dedicado y competente, que preparaba sus clases con gran asiduidad. Muchos admiraron en él su inteligencia, su sentido común, su pasión por la lectura y por el estudio de la que surgieron numerosos libros, artículos, materiales didácticos y de promoción vocacional.
Su vocación nació en Vélez, Santander. Allí junto a sus padres y hermanos, conoció la devoción a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Y de las visitas al Santuario Mariano Nacional nació su decisión de hacerse dominico. Esa experiencia primigenia de fe y de piedad aprendida en el hogar lo inspiró toda su vida. Su tesis doctoral en teología y varias de sus publicaciones dan cuenta de ese deseo de comprender en profundidad el catolicismo popular arraigado en nuestra patria.
“Recuerdo que a comienzos de este año fue invitado por la Conferencia de Dominicos de América Latina (CIDALC) para compartirnos su testimonio como miembro de esa generación de profesores dominicos que en las décadas posteriores al Concilio Vaticano II consolidaron una visión del carisma dominicano adaptado a la realidad latinoamericana. De ese dominicanismo pensado desde la cultura latinoamericana surgieron varios folletos vocacionales, artículos en diferentes revistas y boletines de la Orden y la colección Testimonium Veritatis que dirigió desde el Convento Cristo Rey de Bucaramanga”, señaló fr. Franklin durante su homilía.
Recordó también que el Padre Pedro dejó varios libros y artículos donde el pensamiento de Tomás de Aquino dialoga con temas de actualidad como la pedagogía, la educación o la ecología. Fue un estudioso incansable, hasta el final: “el último correo electrónico que recibí de él hace tan solo una semana y media fue un resumen de todas las ponencias enviadas desde Colombia al pasado congreso de historiadores dominicos”.
Fr. Pedro José también estuvo llamado en varios momentos de su vida dominicana a asumir labores de gobierno dentro de la Provincia: como superior de la Casa de Medellín, prior en el Convento de Santo Domingo de Bogotá, prior el Convento de Cristo Rey de Bucaramanga y como prior provincial.
No era un hombre indiferente o que se quedara callado, el padre Pedro era un hermano preocupado genuinamente por el bien de los demás y de su comunidad. Esa manera de ser y de vivir es un recuerdo que quedará grabado en todos quienes lo conocieron.
Como un detalle particular, fr. Franklin mencionó que, en este periodo más reciente de su vida, la estudiosidad incansable del Padre Pedro se dirigió hacia un tema que resultaba novedoso para muchos: la Thanatopoética. Su convicción de que la sabiduría popular tiene mucho que enseñarle a la teología lo llevó a descubrir en la poesía colombiana donde se trata el tema de la muerte, una veta de estudio para explorar lo más hondo del alma de nuestro pueblo.
Los poemas, las coplas y las trovas nacidas de nuestros poetas dan cuenta del drama de la muerte que en Colombia se entreteje con el drama de la violencia y la injustica; pero esa poesía también expresa la esperanza tenaz de un pueblo creyente que se levanta cada día para seguir luchando.
“Agradezcamos a Dios por todo lo que ha significado su vida para su familia, para este Convento de San José donde vivió los últimos veinte años, para nuestra Provincia y para cada una de las personas que tuvieron la oportunidad de conocerlo y de recibir sus enseñanzas. Que su testimonio y sus obras animen a nuevas generaciones de dominicos, de tomasinos, de creyentes, a seguir siendo buscadores de la verdad y constructores de humanidad”, finalizó fr. Franklin.
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