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Obispos de Colombia rindieron homenaje a San Luis Bertrán en la Basílica de Chiquinquirá

|  agosto 05 de 2026  |

En el marco de la CXXI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Colombia, los obispos del país visitaron la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, donde el pasado 9 de julio se realizó un homenaje a San Luis Bertrán, patrono de nuestra provincia de Colombia, con ocasión de los 500 años de su nacimiento.

La celebración, presidida por monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, permitió recordar la vida, la misión evangelizadora y el legado de quien dedicó parte de su ministerio al anuncio del Evangelio en el Caribe colombiano y a la defensa de las comunidades indígenas.

Como parte de la conmemoración de los 500 años de su nacimiento, el Archivo Histórico de la Provincia Dominicana de Colombia y la Universidad Santo Tomás prepararon una serie de cortometrajes sobre la tradición oral y la piedad popular alrededor de San Luis Bertrán en diferentes poblaciones del Caribe colombiano.

Durante el homenaje también se destacó la memoria de una reliquia de su fémur, conseguida por el venerable arzobispo Ismael Perdomo y conservada en la Catedral Primada de Colombia. Asimismo, se elaboró una medalla conmemorativa destinada a los obispos y arzobispos participantes en la celebración.

Este homenaje en la Basílica de Chiquinquirá permitió renovar la memoria de san Luis Bertrán como patrono de Colombia, misionero en nuestro territorio, formador de sacerdotes y religiosos, defensor de los más necesitados y predicador de la paz y de la Buena Nueva.

En el quinto centenario de su nacimiento, la Iglesia colombiana continúa encomendándose a su intercesión y reconociendo en su vida un ejemplo de entrega misionera, fidelidad al Evangelio y compromiso con la dignidad de los pueblos.

Un dominico al servicio de la evangelización

San Luis Bertrán Eixarch nació en Valencia, España, el 1 de enero de 1526. A los 18 años recibió el hábito de la Orden de Predicadores en su ciudad natal y fue ordenado sacerdote en 1547.

Atendiendo al llamado del Maestro General de la Orden, quien buscaba misioneros para la Gobernación de Cartagena, fray Luis se embarcó en Sevilla y llegó a Cartagena de Indias en 1562. Desde allí desarrolló una intensa labor apostólica por diferentes poblaciones del litoral Caribe.

Acompañado por intérpretes, predicó el Evangelio en Turbaco, Usiacurí, Galapa, Baranoa y, especialmente, en Tubará, donde ejerció como cura doctrinero durante tres años. Posteriormente fue asignado al convento dominicano de Santa Marta, desde donde evangelizó poblaciones como Tenerife, Tamalameque y Mompox, así como las comunidades de los alrededores de la ciénaga de Zapatosa.

Su misión se caracterizó por una evangelización pacífica e itinerante y por su preocupación constante por la defensa de los más débiles. En diversas ocasiones denunció los abusos cometidos contra los indígenas, situación que le ocasionó amenazas y atentados contra su vida.

Los testimonios recogidos durante su proceso de canonización narran también diferentes hechos milagrosos que posteriormente quedaron representados en su iconografía, entre ellos la transformación de un arma de fuego en un crucifijo y su recuperación después de un intento de envenenamiento.

Patrono y formador de misioneros

En 1568, fray Luis Bertrán fue elegido prior del Convento Dominicano de Santafé de Bogotá. Sin embargo, mientras viajaba hacia la capital del Nuevo Reino de Granada, recibió en Puerto Nare la orden de regresar a Valencia para asumir la formación de los novicios dominicos.

De regreso en España, colaboró con los procesos de reforma eclesial posteriores al Concilio de Trento y fue consejero de grandes figuras espirituales de su tiempo, entre ellas santa Teresa de Jesús, san Juan de Ávila y san Juan de Ribera.

Murió en Valencia el 9 de octubre de 1581. Fue beatificado en 1608 por el papa Pablo V y canonizado en 1671 por el papa Clemente X. Posteriormente, el 3 de septiembre de 1690, el papa Alejandro VIII lo declaró patrono principal del Nuevo Reino de Granada.

Su presencia permanece viva en numerosas comunidades colombianas. Varias parroquias se encuentran bajo su patrocinio, al igual que la Catedral de Tibú, vinculada históricamente a la antigua Prelatura de Bertrania, en la región del Catatumbo. También fue patrono del Seminario Intermisional de Bogotá.

Fotografías: (Conferencia Episcopal de Colombia) • (USTA Bogotá) • (opcolombia.org)

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