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Fiel a Dios en el cuidado de las almas

Fray José María Prada Dietes, O.P.

|  mayo 26 de 2026  | Por: Fr. Carlos Arturo Ortiz Vargas, O.P. | 

José María nació en el bello y acogedor municipio colonial de San Juan de Girón, Santander, el 29 de marzo de 1928, en el hogar cristiano de María y Evaristo, matrimonio bendecido con once hijos. Entre ellos, cuatro optaron por la vida religiosa: fray Pastor, la hermana Ana Joaquina, dominica de Santa Catalina, sor María Inés, monja de clausura del Monasterio de las Clarisas de Piedecuesta y fray José María. Junto a ellos, también crecieron Daniel, Isabel, Horacio, Luis, Alejandro, Edmundo y Teresa. Gracias a las peregrinaciones que emprendía cada año don Evaristo a Chiquinquirá y, a su cercanía con fray Tomás María Vergara Ruiz, José María ingresó en 1948 a la Orden de Predicadores en Chiquinquirá, lugar donde tomó hábito e hizo el noviciado; fue su compañero fray Alonso Ocampo Arias. Profesó por primera vez el 30 de marzo del mismo año; de manera solemne en 1951 y el 28 de noviembre de 1954, recibió la ordenación presbiteral en Bogotá.

Permaneció en el Convento de Santo Domingo como socio del maestro de estudiantes, apoyando las labores de fray Manuel Salvador Sánchez Toro y como profesor de teología y liturgia hasta 1962, año en que participó como definidor del Capítulo Electivo de Toulouse, en Francia. Además de sus estudios eclesiásticos, fray José María realizó una Licenciatura en Sociología en 1964, en el Instituto Católico de París, con la tesis “Estudio sociológico del sentimiento religioso en el joven”. A su regreso, pasó al Convento de Chiquinquirá y participó como vocal del Capítulo Electivo de 1965. En 1969 estuvo participando en el Capítulo Electivo de Tunja.

El 3 de julio de 1974, fue nombrado vicerrector de la seccional Bucaramanga de la Universidad Santo Tomás. Fueron los años de consolidación de la seccional, a pesar de que sus comienzos fueron tiempos difíciles. En Bucaramanga las huelgas estudiantiles irrumpieron con toda su fuerza, dispuestas a arrasar con cuanto se les pusiera por delante, particularmente con las universidades jóvenes, más si eran privadas, y todavía más, si eran católicas.

En 1975, inició la Facultad de Arquitectura, en 1978 la Facultad de Odontología, además de lograr la aprobación de las maestrías en Docencia e Investigación Universitaria, Administración de la Educación, y Administración de Empresas. En su tiempo se terminó el pabellón situado sobre la carrera 18 y calle 9ª y hacia el templo de Cristo Rey, se edificó un nuevo edificio de siete plantas frente al parque “Los Comuneros”. Al ser un hombre nacido y criado en el campo y profundamente identificado con él, siempre quiso espacios abiertos para la universidad, los profesores y alumnos. Esto originó la compra de las fincas de Floridablanca que hoy albergan la mitad de la universidad y la finca de “Los Colorados” en Piedecuesta, donde hoy se sitúan el Convento de Cristo Rey y las instalaciones del polideportivo.

En 1983 dejó el cargo y se radicó temporalmente en Bogotá, desde donde partió nuevamente para la “Ciudad Luz” para adquirir, al año siguiente, sus títulos universitarios como licenciado en Teología y especialista en Liturgia y Teología Sacramental del Instituto Católico de París. Fue asignado a Medellín en 1988 como superior de la Casa Enrique Lacordaire y como párroco de la parroquia de Santo Tomás de Aquino hasta 1994, cuando fue nombrado para el oficio de maestro de frailes estudiantes.

Luego, asumió la misión de organizar la fundación de una extensión de la universidad, en Chiquinquirá, Boyacá, oficio desempeñado hasta 2002. De ahí pasó a ser superior de la Casa de Villa de Leyva, y fue asignado nuevamente al Convento de Cristo Rey desde el 2007, lugar donde, por varios años desarrolló una fecunda labor intelectual y editorial. Entre sus obras se encuentran: El tiempo de Adviento y de Navidad día a día, Reflexiones de Semana Santa, Adviento. Ciclo A 2007, Homilías para el tiempo ordinario ciclo C, y Cuaresma, Semana Santa y tiempo de Pascua (Véase: Materialidad impresa).

Esa fidelidad a su vocación quedó expresada años después, durante la homilía pronunciada en la celebración de sus bodas de oro presbiterales en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá: “Mi propósito era serle fiel a Dios en mi consagración sacerdotal y en el cuidado de las almas que me serían encomendadas (…) En este momento, puedo decir sin lugar a dudas, que no fallé al seguir este camino y le he trabajado al mejor patrón, y si tuviera que volver a empezar, no escogería otra vocación. Muchas veces oímos comentar a gente con gran nostalgia: ‘Yo fallé en mi profesión; he podido escoger otra carrera’. Pero yo acerté muy bien, gracias a Dios”.

Hombre sencillo y prudente, siempre se mostró como un trabajador infatigable. Una buena cualidad suya era que además dejaba trabajar a los demás. Sobre su vida comunitaria llegó a afirmar: “Falta agradecer a la comunidad su apoyo constante, sin el cual me habría sido imposible llegar a donde he llegado. En ella he encontrado un hogar. Me ha brindado durante toda mi vida su acompañamiento, y en los momentos difíciles nunca me ha abandonado. También ha habido muchas dificultades e incomprensiones. Pero nunca podemos aspirar a vivir entre ángeles aquí en la tierra. La vida es un combate, todos somos pecadores perdonados y la comunidad ideal, aún la de los Hechos de los Apóstoles, como dice un gran biblista, sólo existe en la mente de algunos hombres”. Su vida estuvo marcada por la fidelidad a la vocación dominicana, el amor a la Iglesia y un profundo sentido de servicio, vivido con sencillez y cercanía.

Falleció en la Clínica Foscal de Floridablanca, Santander, el 25 de mayo de 2026, a los 98 años de edad y 78 de vida consagrada.

Referencias:

Ariza, A. (1992). Los dominicos en Colombia I.
_______. (1993). Los dominicos en Colombia II.
Catálogo. Provincia de San Luis Bertrán de Colombia. (1994−2026).
Gutiérrez, G. (2003). 30 años de la seccional Bucaramanga. Apuntes breves para su historia. Bucaramanga: Departamento de Publicaciones de la Universidad Santo Tomás.
Dominicos de Colombia, boletín n.° 118 (diciembre de 2004).
Ortiz, C. (2010). Rostros del centenario de la restauración de la Provincia Dominicana de Colombia. 1910−2010. Bucaramanga: Distrigraf.
Prada, J. (2010). Apuntes autobiográficos. [Manuscrito inédito].

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