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390 años como custodios del Santuario,
de la fe y la esperanza.

|  junio 09 de 2026  |

Bajo la realización de una serie de actividades, los frailes dominicos, especialmente quienes están al servicio del Santuario Mariano Nacional de Nuestra señora del Rosario en Chiquinquirá, conmemoraron el Jubileo de los 390 años de presencia dominicana en esta tierra mariana.

Del 4 al 6 de junio de 2026, lo frailes recordaron el papel fundamental que han desempeñado como custodios del Santuario, de la fe, de la esperanza y cómo el convento de Chiquinquirá ha actuado como un signo de “Madre Providente”, reflexiones que estuvieron a cargo de invitados especiales como fr. Franklin Buitrago Rojas, O, P., prior provincial; fr. Carlos Arturo Ortíz Vargas, O.P., prior del Convento de San José de Bogotá; monseñor Alberto Rolón Güepsa, obispo de la diócesis de Chiquinquirá y fr. Juan Ubaldo López Salamanca, O.P., prior del Convento de Chiquinquirá y rector del Santuario.

Fr. Franklin, en el primer día del triduo, recordó cómo hacia al año de 1633, unas pocas décadas después del milagro de la renovación del lienzo de Nuestra Señora del Rosario, una terrible peste azotaba esta región. Los vecinos de Villa de Leyva, Tunja, Zipaquirá y Bogotá piden que la imagen de nuestra Señora salga en procesión recorriendo el altiplano para contrarrestar los efectos de la peste y levantar el ánimo de los habitantes.

Esta expresión espontánea de devoción mariana en las tierras que apenas estaban siendo evangelizadas, hace que las autoridades eclesiásticas reconozcan el afecto y la devoción que tantas personas manifestaban hacia la Imagen de Nuestra Señora del Rosario y buscan una comunidad religiosa para que se haga cargo del lugar donde se venera su imagen renovada en Chiquinquirá. Un propósito loable, pero que no resultó tan fácil. El arzobispo de Bogotá invita a varias comunidades religiosas: a los frailes agustinos y los franciscanos, pero inicialmente ven difícil asumir esta tarea.  

El 6 de septiembre de 1633, en medio de la peregrinación para que cesara la peste, la Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá visita el Templo de Santo Domingo en Bogotá. El prior provincial de los dominicos, reconociendo la cercanía de la Orden con la advocación de la Virgen del Rosario, ofrece la posibilidad de asumir la cura de almas, como se decía entonces, en Chiquinquirá.

Este ofrecimiento del provincial se ve ratificado un año después, cuando el nuevo arzobispo de Bogotá, Fray Cristobal de Torres, dominico, decide confiar a su orden el curato de Chiquinquirá. Una vez hechos los trámites ante las autoridades civiles, los frailes de Santo Domingo asumen oficialmente la custodia del lienzo milagroso de Nuestra Señora y del templo parroquial, el 30 de mayo de 1636.

“También podemos decir que a lo largo de estos casi cuatro siglos, el Santuario y la ciudad de Chiquinquirá han crecido de la mano. Los frailes dominicos han estado presentes y han sido partícipes de muchos acontecimientos de la ciudad y hemos recibido el cariño y el apoyo de muchos de sus habitantes. Por todo ello, damos gracias a esta tierra bendecida por María y renovamos nuestro compromiso de servicio”, señaló el padre provincial durante su homilía en Chiquinquirá

También fue una ocasión para recordar y agradecer por la vida y el trabajo de tantos dominicos y dominicas, de tantos laicos que han custodiado este Santuario Mariano Nacional con su trabajo, con sentido de pertenencia y especialmente con su ejemplo, pues por siglos se han convertido en reflejo del amor transformado en servicio, donde se acoge con los brazos abierto, tal como lo haría María.


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