María, el camino de Colombia hacia Dios
María, el camino de Colombia hacia Dios
| julio 14 de 2026 |
A siete años de haber celebrado su Centenario como Reina y Patrona de Colombia, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá sigue estando presente, no sólo en los corazones de sus fieles devotos que siguen reafirmando su cariño y amor por la Amada Señora, sino ahora en la legislación colombiana, quien sancionó hace unos días la ley 2578 de 2026 que reconoce el 9 julio como día festivo nacional en honor a esta conmemoración.
Este hecho constituye un valioso reconocimiento a lo que significa para el pueblo colombiano la presencia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, por eso su celebración contó con una agenda conmemorativa digna de la Reina y Patrona.
Los frailes dominicos que regentan su Santuario en Chiquinquirá, en cabeza de fr. Juan Ubaldo López Salamanza, O.P., prior conventual y rector de la Basílica, iniciaron los actos celebrativos con la novena de preparación, reflexionando en torno a papel que los frailes han desempeñado en tierras chiquinquiereñas desde hace 390 años como custodios, no solo de la sagrada imagen, sino de la fe, la palabra, la verdad, la dignidad humana, los jóvenes, la Casa Común, la Esperanza y la nueva humanidad.
El 8 de julio se realizaron las tradicionales vísperas en honor a nuestra Señora, que contó con la participación de un nutrido número de fieles, quienes, en medio de un lucernario, ofrecieron el Santo Rosario a una sola voz. Un acto cultural y los juegos pirotécnicos dignos de la festividad cerraron la noche.
Un 9 de julio celebrado en todo el país.
Bajo el caminar de un centenar de peregrinos que recorrieron las calles de la ciudad mariana desde la parroquia de la Renovación hasta la Plaza de Bolívar, inició la solemne celebración de los 107 años de la coronación canónica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá como Reina y Patrona de la nación.
La Eucaristía campal, fue presidida por monseñor Ramon Alberto Rolón Guepsa, obispo de la diócesis de Chiquinquirá, acompañada por fr. Franklin Buitrago Rojas, Prior Provincial de los dominicos en Colombia; fr. Juan Ubaldo López Salamanca, rector del Santuario Mariano Nacional, así como un significativo número de sacerdotes y religiosos.
La ceremonia religiosa también contó con la participación del señor presidente electo de la República, doctor Abelardo de la Espriella; su señora, primera dama Ana Lucía Pineda Aruachan, y algunos miembros de su equipo de gobierno.
Las autoridades civiles, militares y de policía de la ciudad, así como grupos apostólicos y los miles de peregrinos provenientes de todo el país, también hicieron parte de este gran grupo de inviados y personajes públicos que se unieron en este acto de fe y devoción. Demostrando una vez la magnitud de lo que representa la figura de María, en esta advocación querida de Chiquinquirá.
Mientras que en Chiquinquirá se llevaba a cabo solemne celebración, otras partes de Colombia también se unieron a través de sus conmemoraciones propias. Tal es el caso de la Basílica Menor de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Bogotá, que recibió a los señores obispos del país quienes se encontraban reunidos en la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano.
Durante esta celebración Eucarística, presidida por el excelentísimo señor cardenal y primado de Colombia, monseñor Luis José Rueda Aparicio, se recordó el papel que ha tenido la Virgen María en la actividad misionera del episcopado en todo el país e invitó a la iglesia colombiana a levantar la mirada para encontrarse con un horizonte mariano y cristológico, en el que se anime el impulso misionero con el protagonismo de todas las vocaciones del Pueblo de Dios, orando y trabajando juntos para construir la civilización del amor, en tiempos de confrontaciones y guerras, de cambio climático y de inteligencia artificial.
“Hemos peregrinado hasta esta Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en la ciudad de Bogotá, para celebrar los 500 años del nacimiento de San Luis Bertrán gran misionero en las tierras de Colombia, para presentarle a la Bienaventurada Virgen María, la misión de cada uno de los Obispos, para elevar una oración por la unidad y la reconciliación de Colombia, para expresarle a la Virgen María nuestra alegría por su presencia permanente en las familias, en las parroquias, y en los caminos de nuestra geografía nacional”, señaló monseñor Luis José
Por último, instó a que, con la misma fe de María, todos nos convirtamos en tejedores de esperanza en nuestro mundo: “compartiendo lo que somos y lo que tenemos, para que la presencia de Jesús crezca entre nosotros y su Reino tome forma. En la fidelidad humilde de cada día, también el tiempo de la IA puede ser un paso en el que el Espíritu haga madurar la civilización del amor en nuestras vidas; el Señor sigue haciendo nuevas todas las cosas y mantiene abierta para cada época la posibilidad de convertirse en historia de salvación a la luz de la Encarnación”.
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